La televisión árabe más influyente comienza sus emisiones en inglés para competir con la CNN o la BBC. La televisión árabe Al Yazira, controvertida por las imágenes que muestra en ocasiones y el lenguaje que utiliza, comenzó ayer su nueva programación en inglés. Según su página web, las emisiones de Al Yazira en inglés llegarán a 80 millones de hogares. En España, quienes tienen una instalación individual de Digital+ pueden encontrarla en torno al canal 570
La primera información del nuevo canal Al Yazira English, que inicialmente va a emitir 12 horas diarias, mostró el sufrimiento de los niños en los territorios palestinos, así como imágenes actuales de un nuevo ataque palestino contra Israel. El primer entrevistado fue el primer ministro británico, Tony Blair.
El nuevo canal tiene, al igual que Al Yazira en árabe, su sede en el emirato de Qatar, «el corazón del mundo árabe», según subrayaron los presentadores al inicio de las emisiones. Emitirá desde allí, así como desde estudios en Londres, Kuala Lumpur, Washington y otros 20 países.
El nuevo canal emplea a 800 personas de 55 países y ha fichado a conocidos nombres de la BBC, entre ellos sir David Frost (el único periodista que ha entrevistado a los últimos siete presidentes de EEUU y seis primeros ministros británicos), Rageh Omar (el antiguo corresponsal en Irak) y Darren Jordan.
Steve Clark, director de programas del nuevo canal, dijo ayer en Londres que será una televisión innovadora e íntegra que no se dejará intimidar por los gobiernos.
El objetivo de Al Yazira International es mostrar a los televidentes no árabes las noticias desde «un punto de vista árabe». Recuerda así un poco a la cadena británica BBC, de donde surgieron muchos de sus periodistas .
En los últimos años, Al Yazira, creada hace 10 años por la dinastía qatarí, fue criticada con dureza por, entre otros, el gobierno estadounidense y algunos países árabes, aunque muchos ven en ella un ejemplo de democracia en una región en la que los gobiernos controlan los medios de comunicación.
La administración norteamericana la acusó de atizar el odio contra Occidente e Israel con sus emisiones. Países árabes, por su parte, protestaron por lo que consideran un tono negativo de las noticias que se ofrecían sobre los conflictos de política interior y regionales.