Comisiones Obreras confía en que la venta fragmentada del grupo Auna no suponga «ningún cambio» en las condiciones de trabajo de la plantilla, pero permanecerá «vigilante» para que no se produzca una pérdida de empleo en las empresas afectadas, informaron fuentes del sindicato a Europa Press
La compañía ha informado a los representantes de los trabajadores de que la venta de las distintas filiales de Auna no supone un cambio que pueda afectar a las condiciones de trabajo de las plantillas, puesto que en el caso de Amena significa añadir una nueva actividad a Uni2-Wanadoo y en el caso de Auna TLC opera en demarcaciones diferentes a Ono.
En lo que se refiere a los trabajadores de los servicios centrales (Auna Operadores), el personal que esté prestando servicio a la división de telefonía móvil se incorporará a Amena y el que trabaje para la parte de fijo pasará a la plantilla de Auna TLC, en aplicación del artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores.
A pesar de las noticias tranquilizadoras por parte de la empresa, el sindicato tiene la intención de permanecer vigilante para que la segregación y venta de las distintas filiales del «holding» no suponga una pérdida de empleo, para lo que solicitará la celebración de reuniones con la dirección de las empresas afectadas.
Durante la rueda de prensa de presentación de la nueva France Télécom España, surgida tras la fusión con Amena, el presidente del grupo galo, Didier Lombard, descartó la posibilidad de un recorte de plantilla en la operadora. «Estamos en un negocio con un gran crecimiento, con empresas jóvenes. No es el sentido que queremos dar a nuestra historia», dijo.
Los accionistas del grupo Auna han optado finalmente por vender las filiales de fijo y móvil de forma separada. France Télécom se ha hecho con el 80% de Amena, por lo que pagará 6.400 millones de euros, mientras que Ono, apoyado por un grupo de fondos de inversión, ha comprado Auna Telecomunicaciones por 2.251 millones de euros.