Ono espera resolver esta misma semana los conflictos internos nacidos en relación con la cuantía de la oferta de compra de la filial de telefonía fija del Grupo Auna. Spaincom (GE y Bank of America), principal accionista de Ono, con un 44% de participación, considera excesiva la cantidad de 2.700 millones de euros que los otros socios desean ofrecer.
Multitel y VAL Telecomunicaciones, con Eugenio Galdón como cabeza visible, controlan el 20,65% de la compañía, y Banco Santander, con un 17%, son los socios que defienden el planteamiento de la operación en estos términos. Banco Santander, accionista tanto de Ono como de Auna, ha fijado en 2.640 millones de dólares el precio mínimo de compra. Este puede ser el principal escollo para que finalmente la operación se lleve a cabo, dado que, para ser aceptada por Spaincom, debería reducirse la oferta original en entre un 5 y un 10%, lo que resultaría en una cantidad sensiblemente inferior a la fijada por Banco Santander.
Entre las posibilidades barajadas se encuentra que los partidarios de comprar Auna Telecomunicaciones por 2.700 millones de euros asumieran un mayor peso en la financiación de la operación, quedando, en compensación, reducida el porcentaje de propiedad de Spaincom en la compañía resultante.
En medio de estos desacuerdos, Carlos López Casas, director general Económico -Financiero de Grupo Auna, ha decidido abandonar la compañía. López Casas será sustituido en el cargo por Francisco Camacho Rojo, director de Administración y Finanzas del Grupo desde el año 2000.
La fusión de Auna y Ono podría suponer el despido del 10% de la plantilla
Por otra parte, la fusión que negocian la filial de telefonía fija del grupo Auna (Auna Telecomunicaciones) y la operadora de cable ONO podría acarrear el despido de alrededor el 10% de la plantilla conjunta de ambas compañías -que asciende en estos momentos a unas 4.000 personas-, según han explicado a Invertia fuentes sindicales. El área más afectada por la integración serían los servicios centrales de ambas empresas ya que tanto Auna como Ono cuentan en la actualidad con un amplio equipo humano para cubrir estas tareas. Fuentes oficiales de Auna y de Ono declinaron hacer comentarios sobre esta materia.
En el caso de Auna, el personal adscrito a los servicios centrales (divisiones financieras, recursos humanos, planicación, desarrollo de red, etc) asciende a unas 600 personas, que están emplazadas principalmente en Barcelona, mientras que en el de ONO, que tiene sus oficinas centrales en Madrid, trabajan unas 500 empleados.
Además de los servicios centrales, otra de las divisiones en la que se prevé que exista un gran solapamiento a la hora de integrar las plantillas de Auna Telecomunicaciones y ONO es la de tecnología y mantenimiento de red, ya que cada una de las empresas emplea en la actualidad a cerca de 200 empleados (entre trabajadores directos e indirectos). Según fuentes del mercado, esta amplia estructura laboral no tendría sentido en caso de una integración de ambas compañías pues aumentaría fuertemente los costes. En el caso de Ono esta división está integrada dentro de su estructura laboral y, por tanto, son empleados propios, mientras que en el caso de Auna están externalizados a otras empresas tecnológicas.
Por áreas geográficas, según fuentes sindicales, la comunidad autónoma que podría resultar más afectada por el recorte laboral derivado de la fusión sería la valenciana, ya que en dicha región ambas compañías cuentan con importantes efectivos de personal debido al gran desarrollo que ha tenido la industria del cable en los últimos años. De hecho, en esta región se encuentra actualmente uno de los principales «call center» (centros de atención al cliente) de Ono en nuestro país. No obstante, tanto Auna como Ono se niegan a facilitar datos en estos momentos sobre el número de personas que trabajan en sus distintas delegaciones repartidas por el país.
En la actualidad, Auna presta servicio en Madrid, Cataluña, Andalucía, Aragón y Canarias. Recientemente, adqurió Tenaria, que ofrece servicios de banda ancha en Navarra y La Rioja y una operadora de cable en Alicante. Por su parte, Ono da servicio de cable a particulares en Valencia, Alicante, Castellón, Murcia, Huelva, Cádiz, Cantabria, Mallorca,Castilla-La Mancha y León. En esta última comunidad reforzó su presencia mediante la adquisición de la operadora regional Retecal. Asimismo, presta servicios de voz y datos a empresas en toda España.
Choque en el modelo laboral
Por otro lado, fuentes del mercado aseguran que uno de los inconvenientes que se encontrará la fusión, si finalmente llega a producirse, es la diferente cultura laboral existente entre ambas compañías, ya que mientras que Auna ha optado en los últimos años por la externalización de algunas de sus actividades más estratégicas (como el mantenimiento de su red y los call center) a empresas como IBM o Ericsson, ONO siempre ha preferido mantener esta actividad dentro de su propia organización. De hecho, algunos analistas del sector creen que en caso de que se cierre la integración de ambas compañías, se impondrá el modelo de externalización de Auna, por sus menores costes, aunque otros creen que la empresa que lidere finalmente la fusión será la que imponga su modelo.
La compañía que cuenta actualmente con más posibilidades de encabezar la fusión es Ono, que ha reconocido en los últimos días que acelera la presentación de una oferta de compra por Auna, que según fuentes financieras podría ascender a 2.600 millones de euros. No obstante, la oferta podría haberse frenado en los últimos días por la división de los accionistas de Ono, entre los que figuran Spaincom (formado por General Electric y Bank of America) SCH y Ferrovial.