El Marqués: 1985
España ha cambiado mucho desde que Onofre dejó Paradas. Es 1985 y han pasado seis años desde que investigó los crímenes del cortijo. Ahora, asentado en Madrid, es periodista de sucesos en la revista Impresión, donde todos le llaman “Marqués” a raíz de ese artículo sobre los asesinatos que nunca pudo publicar pero que le llevó a ganarse su sitio en la redacción.
Chelo también trabaja allí como secretaria. Lo que en un inicio es una segunda opción mientras consigue empleo de maestra, empieza a consolidarse. Está muy ilusionada con el puesto y con la vida que empieza a construir junto a Onofre en la capital.
Dos mujeres, las hermanas Concepción y Carmen, de clase humilde, se presentan en la redacción con una historia que Onofre tiene que escuchar: la de la última vez que vieron con vida a su hermano Nani, un delincuente en busca y captura que fue detenido y llevado por la policía a la antigua Dirección General de Seguridad (DGS) en la Puerta del Sol. Carmen, que también fue detenida, cuenta que escuchó a los policías como le preguntaban por “el oro”. Ellas no saben de qué oro se trata, pero tienen claro que Nani gritaba de dolor, sufrimiento y agonía hasta que dejó de hacerlo. Desde entonces no han vuelto a verle. Ellas están convencidas de que a su hermano lo mataron los policías que le interrogaban.
Onofre sabe que, de ser cierta la historia, tiene en sus manos un caso muy importante y darle difusión puede hacer justicia. Lo ocurrido con El Nani sería la primera desaparición de un detenido en plena Democracia.
¿Qué le paso al Nani? ¿Lo mataron los policías en la antigua DGS o se fugó? Y si lo mataron, ¿por qué? ¿De qué oro hablaban los policías cuando le interrogaban? En la investigación de Onofre son muchas las preguntas y todas las respuestas están en el pasado, más de un año atrás.