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«La invitación»: La comedia adulta ha vuelto

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La directora Olivia Wilde, a la que conocimos otrora como actriz en series como «House» y en películas como «El cambiazo», realiza, en su tercer esfuerzo como cineasta, un remake de la película «Sentimental» de Cesc Gay. Esta versión estadounidense es ni más ni menos que la séptima adaptación de la película española que era, ya en sí misma, una adaptación de la obra de teatro escrita por el propio Gay. La novedad está en que, a diferencia de sus otras versiones, Wilde renuncia a la vertiente teatral del texto y dota a la película de mucho estilo y la carga de decisiones eminentemente cinematográficas.

Argumentalmente, mantiene la esencia de teatro de cámara propuesta originalmente por Gay: Un matrimonio condenado por la rutina y los reproches invita a cenar a sus vecinos de arriba, una pareja liberal y sexualmente muy activa. A pesar de elevar la propuesta estilística, Olivia Wilde sigue depositando el peso fílmico en los cuatro intérpretes. Brillan especialmente las dos actrices, la propia Wilde y Penélope Cruz, encarnando la carga de dos relaciones en momentos muy distintos y los efectos, de nuevo, distintos, de una mala comunicación en la pareja.

Edward Norton, Penélope Cruz, Olivia Wilde y Seth Rogen protagonizan este remake de «Sentimental»

En Estados Unidos, la cinta se ha recibido como una propuesta refrescante y original, pero en España no podemos obviar el referente original. La invitación logra traducir al lenguaje yanqui la historia propuesta en Sentimental, pues abraza más la vertiente humorística y es menos amarga en el drama. Javier Cámara representaba mucho mejor que Rogen el patetismo y la amargura de un hombre frustrado por su vida y Gay lo exprimía hasta llegar a generar una incomodidad importante en el espectador. Wilde conoce a su público al otro lado del Atlántico y logra tratar los mismos temas con una cucharada de azúcar para el paladar menos entrenado en el esperpento de la audiencia estadounidense, dada su tradición humorística.

Olivia Wilde vuelve a demostrar su don para dirigir comedia y a intérpretes en roles cómicos. Probablemente su experiencia como actriz le sirva como formación privilegiada para ello. La cineasta puede sumar el éxito de crítica y público al fenómeno que fue en 2019 su ópera prima, Superempollonas, que lograba releer Supersalidos (Greg Mottola, 2007) en clave femenina y generación Z con dos jóvenes actrices en estado de gracia (Kaitlyn Dever y Bennie Feldstein). De hecho, cuando intentó alejarse de la comedia, le salió una obra tan irregular como No te preocupes, querida, en la que se atisbaba el talento de Wilde tras la cámara, pero no lograba terminar de funcionar como una obra. Lo mejor de La invitación es que Olivia Wilde ha demostrado que no es flor de un día y que parece haber encontrado su registro en una comedia adulta y sofisticada que parece haber desaparecido del panorama cinéfilo estadounidense.

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Gerard Garrido Duch
Gerard Garrido Duch
Divulgador científico y cultural, además de apasionado del cine y de la crítica. Soy un barcelonés devorador de películas, estudioso de los Oscar y devoto de Billy Wilder y Scorsese. Capaz de desviar cualquier conversación hacia el cine, también encuentro refugio en el fútbol, la música y la gastronomía.

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