Almudena Salort forma parte del reparto de «El problema final», adaptación de la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte dirigida por Félix Viscarret para Netflix. La actriz interpreta a Catalina en una historia de misterio que reúne a sus personajes en un hotel aislado por un temporal. Con motivo de su estreno, Salort repasa su trabajo en la serie y una trayectoria construida entre el teatro y el audiovisual.
En El problema final interpretas a Catalina. ¿Conocías previamente la novela de Arturo Pérez-Reverte?
Almudena Salort: Conocía a Pérez-Reverte, pero aproveché que el rodaje se extendió durante varios meses para leerme allí la novela. Estuvo bien porque hay puntos de la serie que son diferentes respecto al libro y volver al origen resulta interesante.
En las reuniones previas al rodaje también tuvimos un encuentro con Pérez-Reverte. Fue un gusto porque nos estuvo contando un poco sobre la adaptación que habían hecho.
La historia reúne a varios personajes aislados en un mismo escenario. ¿Encontraste cierto paralelismo con el teatro, un medio en el que tienes mucha experiencia?
Almudena Salort: Sí. Al final, la propia trama es un poco Diez negritos, tipo Agatha Christie: meter a unos personajes dentro de un mismo entorno del que no pueden salir. Eso encorseta la visión del espectador y reduce todo a un mismo espacio.
No lo había pensado de esa manera, pero sí puede resultar hasta cierto punto teatral. Dentro del Hotel Ausländer hay diferentes espacios y la historia transcurre durante varios días, pero ese planteamiento también permite transmitir una sensación algo agobiante al espectador.
¿Cómo llegó la oportunidad de interpretar a Catalina?
Almudena Salort: A través de casting, como suele suceder en este tipo de trabajos. Se convoca una prueba, los representantes envían propuestas, los directores de casting seleccionan y posteriormente ven presencialmente a esas personas.
En mi caso fue así como conseguí el personaje de Catalina. Y fue un gusto, porque trabajar con semejante elenco es una gozada.
Es una historia con referentes muy reconocibles dentro del misterio. ¿Te gusta conocer las influencias que maneja el director antes de comenzar un rodaje?
Almudena Salort: Cada actor trabaja a su manera, pero a mí me gusta mucho conocerlas. En este caso tuvimos sesiones de lectura con el director y con varias personas de la producción y nos compartieron muchísimos referentes.
Los días previos al rodaje estás como una esponja y quieres empaparte de todo ese universo para entrar en la misma sintonía que un equipo que lleva mucho tiempo pensando en el proyecto. A mí me encanta que compartan esos referentes.
Tu trayectoria está muy vinculada al teatro. ¿Qué herramientas te ha proporcionado para trabajar posteriormente ante una cámara? ¿Y qué te ha aportado el audiovisual cuando has regresado a los escenarios?
Almudena Salort: Del teatro al audiovisual me he llevado, sobre todo, la soltura para el movimiento escénico, la voz y la improvisación. El teatro es algo vivo y, por mucho que esté todo marcado, cuando ocurre un problema durante el directo tienes que ser resolutiva.
En sentido contrario, el audiovisual también me ha ayudado precisamente a ser más resolutiva. Sus tiempos son diferentes. Muchas veces llegas con una propuesta y en ese mismo momento te dicen que quieren algo completamente distinto. Tienes que saber amoldarte.
En teatro puedes disponer de un proceso creativo más largo para probar un personaje, descartar cosas y encontrar otras. En audiovisual muchas veces tienes que resolver inmediatamente. Esa capacidad me ha ayudado después también sobre el escenario.
Has continuado haciendo cursos y talleres incluso mientras trabajabas profesionalmente. ¿Por qué consideras tan importante seguir formándose?
Almudena Salort: El entrenamiento constante es súper necesario. La interpretación también es un músculo. Trabajamos con herramientas corporales y psicológicas que requieren entrenamiento para poder disponer de ellas cuando las necesitas.
También sucede con la creatividad. Cuando estás realizando actividades que te estimulan mentalmente estás mucho más despierta. Para mí es esencial: cuando no estoy trabajando necesito seguir entrenando.
¿Cuándo descubriste que querías dedicarte a la interpretación?
Almudena Salort: A través del teatro. Con 13 años busqué mi primera escuela y empecé a insistir a mis padres para que me apuntaran.
Antes había participado en obras en el colegio y, cuando me pusieron como protagonista, de repente sentí que tenía voz, que la gente me escuchaba y tenía interés en aquello que estaba haciendo. Encima del escenario sentí un poderío que me hizo pensar que quería continuar.
Luego me enganché a la interpretación por muchos otros motivos, pero creo que aquello fue lo primero: tener voz y sentir la atención de la gente.

Además de Arte Dramático, también decidiste estudiar otras carreras.
Almudena Salort: Sí. Por tradición familiar siempre tuve muy claro que tenía que estudiar algo aparte. Estudié Marketing en la Universidad Rey Juan Carlos mientras hacía Arte Dramático y actualmente estoy terminando mi tercera carrera, Humanidades. Esta última ya es por gusto y a mi ritmo.
Después de comenzar en teatro llegó tu primera experiencia audiovisual con Yerma. ¿Qué recuerdas de aquel primer rodaje?
Almudena Salort: Me pareció un parque de atracciones. Estuvimos dos semanas rodando fuera de Madrid y todo el equipo convivíamos juntos. La convivencia y estar viviendo prácticamente dentro de la propia escenografía fue increíble.
La primera vez que realmente sentí una responsabilidad importante fue después, en Centro médico. Las escenas que tenía eran de una carga dramática potente y pensé: «Han confiado en mí y ahora me toca dar la talla». Recuerdo estar súper concentrada precisamente para conseguirlo.
¿Crees que existe cierto sesgo por el que un actor con una trayectoria importante en teatro no recibe el mismo reconocimiento profesional hasta que trabaja en cine o televisión?
Almudena Salort: Sí, creo que existe. De puertas afuera puedes tener una trayectoria teatral súper fructífera, pero, si no has trabajado en audiovisual, parece que no se te considera de la misma manera.
También tiene que ver con cómo está tratado el teatro. Toda la protección que se ha conseguido en audiovisual respecto al trabajador no existe de la misma forma en teatro, también en términos económicos.
Hay profesionales que solamente han hecho teatro y tienen interpretaciones increíbles, pero incluso estando en un punto muy alto del circuito teatral resulta muy difícil vivir únicamente de ello. Entre un proyecto y otro pueden pasar meses y necesitas un colchón para aguantar esos periodos.
Por eso se depende mucho del audiovisual. Las propias compañías teatrales lo saben: forman un elenco y, si a uno de sus actores le llega una oferta audiovisual, difícilmente pueden competir económicamente.
Sin embargo, también hay muchos intérpretes consolidados en el audiovisual que continúan regresando al teatro.
Almudena Salort: Claro. Es normal que, aunque tengas un trabajo bastante constante en audiovisual, sientas la necesidad de hacer teatro porque te aporta muchísimo. Es otra vivencia. Es como volver al gimnasio.
Más allá de las diferencias evidentes, ¿qué cambia para una actriz entre trabajar en una película y hacerlo en una serie?
Almudena Salort: Es difícil generalizar porque cada proyecto es un mundo. Hay series que se tratan como películas y viceversa.
El problema final, por ejemplo, se ha tratado como una película pese a ser una miniserie. Se ha dispuesto del tiempo y del mimo necesarios para cuidar los detalles, algo que muchas veces no puedes permitirte en una serie.
Generalizando mucho, los ritmos de las series suelen ser altísimos y tienes que ser muy resolutiva. En las películas, al menos por mi experiencia, he tenido la oportunidad de convivir más intensamente con el equipo durante unas semanas o un mes y eso ayuda a sumergirte en el proyecto.
Aunque también hay excepciones. En UPA Next estuvimos seis o siete meses prácticamente 24/7, así que ahí también existió esa inmersión.
¿Qué intérpretes han sido referentes para ti a lo largo de tu carrera?
Almudena Salort: Me encanta coger a gente que me inspire y empaparme de toda su filmografía o de su trabajo teatral. María Hervás, Enrique Auquer u Oriol Pla, por ejemplo. Me interesa ver todo lo que hacen porque son compañeros que, independientemente del tamaño de cada trabajo, buscan la excelencia. Eso me resulta muy inspirador.
También hago lo mismo con guionistas que me interesan. Para mí, gran parte de una película está en el guion, igual que ocurre en teatro. Esa estructura de base es esencial.
Para terminar, ¿qué le dirías a aquella Almudena que estaba empezando y, al mismo tiempo, a alguien que quiera dedicarse hoy a la interpretación?
Almudena Salort: Le diría lo mismo que intento decirme todos los días: que no hay una meta clara y que lo más importante es el camino. Que entre medias se lo pase muy bien, porque conseguir vivir de esto ya es un éxito.
También que comprenda que la lucha es y siempre va a ser constante. No llega un momento en el que dices: «Ya he demostrado lo que tenía que demostrar». Tienes que pelear siempre.
Cuando comprendes eso te liberas muchísimo. Cambias el chip y piensas: «Ya estoy inmersa, he aceptado estas condiciones. Ahora vamos a dejarnos llevar».

