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«Le Faux Soir» en San Sebastián: cuando las palabras se convierten en un arma de resistencia

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«Le Faux Soir» puso el broche final a la 74ª edición del Festival de San Sebastián como película de clausura de la Sección Oficial, fuera de concurso. Michaël R. Roskam regresa al certamen con una historia que recupera uno de los episodios más singulares de la resistencia belga durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el humor, la prensa y las palabras se convirtieron en herramientas para combatir la propaganda nazi.

La historia se traslada hasta la Bélgica ocupada de 1943. Los nazis han tomado el control del periódico Le Soir y lo utilizan como instrumento propagandístico. Ante esta situación, varios integrantes de la Resistencia deciden reproducir clandestinamente una edición falsa del diario: mismo diseño, mismo formato y misma apariencia, pero con artículos destinados a ridiculizar al ocupante. Una acción real que Roskam recupera para reflexionar también sobre la información, las noticias falsas y la defensa de la libertad.

“Es una historia real sobre ‘fake news’”, comentó el cineasta durante la rueda de prensa. Una expresión contemporánea para aproximarse a unos acontecimientos ocurridos hace más de ocho décadas y que adquieren nuevas lecturas en un presente marcado por la batalla alrededor de la información y por las diferentes formas de construir un relato.

Roskam explicó también cómo la música formó parte de la construcción de ese universo. El director trabajó con Christophe Chassol para encontrar una relación entre imagen, ritmo y personajes que no funcionara simplemente como acompañamiento. “Creo que el arte se encuentra en el encuentro con el otro”, señaló el director al abordar un proceso creativo en el que diferentes disciplinas terminaron dialogando entre sí.

Esa dimensión colectiva también estuvo presente en el trabajo del reparto. Arieh Worthalter, Mara Taquin y Karim Leklou abordaron personajes integrados dentro de un grupo en el que las decisiones individuales adquieren sentido por aquello que intentan conseguir juntos. La película combina tensión, violencia y peligro con situaciones en las que el humor se convierte en otra forma de resistencia.

Worthalter explicó que la construcción de los personajes debía partir precisamente de su humanidad y no de una imagen idealizada de la Resistencia. Son personas sometidas a una situación extraordinaria que continúan teniendo dudas, temores y contradicciones. “Son personas normales dentro de una situación que no es normal”, apuntó el actor durante la presentación.

Esa aproximación permite que el heroísmo no proceda únicamente de una fortaleza extraordinaria. Los protagonistas pueden sentir miedo y ser vulnerables y, pese a ello, tomar la decisión de continuar. La propia violencia aparece integrada dentro de ese contexto, no como una característica que defina por completo a los personajes.

Mara Taquin destacó igualmente el trabajo realizado para encontrar una dimensión íntima dentro de una historia atravesada por un contexto político e histórico tan reconocible. La actriz incidió en la necesidad de construir a los personajes desde sus relaciones y desde aquello que experimentan dentro del grupo. “Lo importante son las personas y lo que viven dentro de esas situaciones”, explicó durante la rueda de prensa.

Karim Leklou puso el foco en esa combinación entre lo individual y lo colectivo. El actor habló de la resistencia de los personajes y de la necesidad de encontrar seres humanos detrás de las figuras históricas. El contexto condiciona inevitablemente sus decisiones, pero la película trata también de mostrar cómo cada integrante afronta de una manera diferente el miedo y la posibilidad de ser descubierto.

El humor adquiere ahí una importancia particular. No elimina el peligro al que se enfrentan los protagonistas, sino que funciona como una respuesta frente a él. Roskam utiliza diferentes tonos para construir una película en la que suspense, comedia y drama pueden convivir dentro de una misma operación clandestina.

La libertad de expresión termina convirtiéndose así en uno de los grandes temas de Le Faux Soir. Para Roskam, el episodio histórico permite reflexionar sobre la importancia de proteger la existencia de diferentes relatos dentro de una democracia. “Hay que seguir luchando por la libertad de expresión y por defender tu narrativa”, defendió el director.

©Pablo Arroyo. El equipo de «Le foix seur» en San Sebastián

La película contrapone esa posibilidad de convivencia con el funcionamiento de los regímenes totalitarios, donde una única narrativa busca imponerse y eliminar las demás. Roskam llevó esa reflexión hasta el presente y recordó que defender la libertad de expresión implica también aceptar la existencia de discursos con los que uno puede estar profundamente en desacuerdo.

“Hay que luchar por la libertad del otro, incluso aunque no te guste su narrativa”, señaló el cineasta. Una batalla que Roskam situó deliberadamente lejos de la violencia: “Estoy hablando de luchar, pero no con armas”. Las palabras, el humor y la capacidad de construir un relato diferente son precisamente las herramientas que utilizan los protagonistas de la película.

El director defendió además la posibilidad de que Le Faux Soir llegue a espectadores de generaciones diferentes. Su intención no pasa por concebirla específicamente para una determinada franja de edad, sino por utilizar un episodio histórico concreto para plantear cuestiones que siguen atravesando el presente.

Más de ochenta años después de los acontecimientos que reconstruye, Le Faux Soir encuentra así un vínculo directo con la actualidad. Como película encargada de clausurar esta edición del Festival de San Sebastián, Roskam recupera una operación nacida para desafiar la propaganda nazi y la convierte en una historia sobre resistencia, libertad y control de la información. Una película en la que falsificar un periódico termina convirtiéndose, paradójicamente, en una manera de defender la verdad.

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Pablo Arroyo
Pablo Arroyo
Apasionado del fútbol y del cine, me considero un periodista que combina su amor por el deporte con el arte de contar historias. Con un especial interés por las obras de Quentin Tarantino. Intento explorar la intersección entre el cine y el deporte, analizando cómo las narrativas del fútbol pueden ser tan cautivadoras como las mejores películas. Siempre en búsqueda de la próxima gran historia.

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