Carrera de bestias
Ambientada en un Río de Janeiro de un futuro cercano, la película transforma una de las ciudades más icónicas del mundo en el escenario de una sociedad brutal marcada por una profunda división social. Un catastrófico desastre medioambiental ha transformado la región: la subida del nivel del mar lo arrasó todo a su paso antes de que las aguas retrocedieran, dejando los barrios que antes eran de clase media convertidos en territorios ocupados, mientras que la Selva Atlántica se ha adueñado de vastas porciones del paisaje urbano. En esta nueva realidad, una de las principales formas de entretenimiento de la ciudad es la Carrera de Bestias, una competición mortal en la que las élites adineradas, conocidas como los Jugadores, controlan a distancia a los concursantes empobrecidos —las Bestias— mientras compiten por un premio en efectivo que les cambiará la vida.