Las operadoras pasarán a ocupar en abril las frecuencias que la TDT dejará liberadas el próximo día 31, cuando se acaben las emisiones de TDT en las frecuencias antiguas. La cercanía entre las frecuencias de la TDT y la telefonía 4G puede provocar interferencias en la primera en determinadas circunstancias, por lo que se deberán llevar a cabo planes de actuación que serán coordinados por las operadoras de telefonía.
Las operadoras de telefonía deberán crear un Centro de Atención al Usuario (C.A.U.) para gestionar los casos en los que los servicios 4G puedan interferir las emisiones de TDT en sus frecuencias definitivas. Esta obligación se recoge en el BOE, dado que el Gobierno ha publicado una Orden Ministerial que así lo exige. Este C.A.U. atenderá las peticiones de los ciudadanos a través de diferentes vías (teléfono, correo electrónico…) de manera gratuita. Las operadoras deberán asumir así los costes de las intervenciones que se realicen para este fin y, en caso de que no lleguen a resolver alguno de los casos, llegaría a plantearse el cierre de la antena de telefonía que produce las interferencias.
En la mayoría de ocasiones, las acciones, que pueden tener un carácter preventivo o correctivo, se basarán en la instalación de un filtro de frecuencias en las cabeceras de los edificios, limitando así la capacidad de recibir las emisiones 4G para que no afecten a las señales de TDT. En otros casos, será necesaria la modificación de la configuración de la red de emisión de telefonía. Estas son las principales conclusiones extraídas de la experiencia piloto de Zamora que tuvo lugar entre diciembre de 2012 y mayo de 2013. El 90% de las incidencias deberán ser resueltas en un plazo máximo de tres días hábiles.
Las operadoras deberán presentar ante la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones un plan detallado de actuación para determinar cómo se llevará a cabo el proceso de creación y mantenimiento del C.A.U., así como la gestión de las actuaciones.
