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Greta Garbo, la estrella misteriosa en TCM

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El martes 15 de abril se cumplen 35 años de la muerte de Greta Garbo y en TCM recordaremos a la actriz emitiendo ese día algunos de los largometrajes que la convirtieron en un mito único del cine. El especial incluye títulos destacados en su carrera, como «La reina Cristina de Suecia», «Margarita Gautier», «Grand Hotel», «Anna Karenina» y «Ninotchka».

La vida y la carrera cinematográfica de Greta Garbo es una de las más fascinantes de toda la historia del cine. Lo es por su indudable calidad como actriz, tanto por haber triunfado en la época del cine mudo como en el cine sonoro y en dos continentes: Europa y Estados Unidos. Lo es también por su enigmática personalidad y por su sorprendente retirada de las pantallas en plena madurez. Todo ello la convierte en un caso único y excepcional.

Se llamaba en realidad Greta Lovisa Gustafson y nació el 18 de septiembre de 1905 en Estocolmo, Suecia. Su padre falleció cuando ella tenía 14 años y la adolescente Greta tuvo que dejar la escuela para trabajar y ayudar económicamente a su madre y sus dos hermanos. Consiguió un empleo en unos almacenes y enseguida resultó elegida como modelo para protagonizar campañas publicitarias. Fue entonces cuando Mauritz Stiller, uno de los grandes maestros de la época muda del cine sueco, la descubrió en un cortometraje titulado Cómo no vestirseStiller fue perfeccionando su estilo y figura para convertirla en una estrella. Hizo que adelgazara, que fumase una determinada marca de cigarrillos turcos y, sobre todo, le cambió su apellido por otro más sencillo y efectista: Garbo.

En 1924 Mauritz Stiller le dio su primera oportunidad con un papel en La leyenda de Gosta Berling. El éxito del film fue tal que Stiller recibió la llamada de Hollywood. El director sueco impuso como condición para fichar por la Metro la contratación en el mismo paquete de su protegida, pero la suerte que corrieron los dos fue, sin embargo, muy distinta. Stiller regresó pronto a su país. Garbo, en cambio, debutó en Estados Unidos en 1926 con El torrente, adaptación de una novela de Vicente Blasco Ibáñez. Un par de años después, en 1928, otro gran director sueco, Victor Sjöström, la dirigió en La mujer divina, la película que le dio el apodo con el que, a partir de entonces, sería conocida en todo el mundo: la divina. Apoyada en su gran fotogenia y en el erotismo que desprendía, Greta Garbo fue perfilando, película tras película, un personaje que causaría furor: el de la mujer distante y misteriosa ante la que todos los hombres caían rendidos.

Y llegó el cine sonoro. ¿Aceptaría el público americano su fuerte acento sueco? El suspense se mantuvo los dos años que tardó en rodar su primera película sonora. “¡La Garbo habla!”, decía en 1930 la publicidad de Ana Christie. Y Greta Garbo hablaba con acento, sí, pero con una voz profunda y expresiva que en absoluto disminuía su fascinación. Los éxitos en el cine sonoro se sucedieron uno tras otro: La reina Cristina de Suecia, dirigida en 1934 por Rouben Mamoulian y con John Gilbert como coprotagonista, actor con el que mantuvo uno de los romances más comentados del Hollywood de la época; Ana Karenina, realizada en 1935 por Clarence Brown… Con el estreno de Ninotchka, en 1939, la publicidad se transformó en «¡La Garbo ríe!». Ernst Lubitsch, el director de la cinta, tuvo que desplegar todo su encanto personal para persuadir a Greta Garbo de que protagonizara una comedia y el personaje de la comisaria soviética seducida por los encantos de París es uno de los más divertidos y entrañables de toda la historia del cine. Pero Greta Garbo, lejos de desear que se hablara de ella, como otras muchas estrellas, no acudía a fiestas ni concedía entrevistas. Era la diva más grande del cine, pero no ejercía como tal.

Su siguiente incursión en la comedia, La mujer de las dos caras, cosechó un rotundo fracaso. Poco a poco el público americano le fue retirando su favor. Louis B. Mayer rescindió su contrato y, ante un futuro que solo podía ser de decadencia, la Garbo se retiró del cine a los treinta y seis años. A partir de entonces vivió sola y apartada del mundo. Durante las cinco décadas siguientes, la imagen característica de Greta Garbo fue la de una mujer escondida tras unas gafas oscuras que huía de los fotógrafos. Se dijo varias veces que volvería al cine, pero nunca lo hizo. Murió el 15 de abril de 1990. Pero su leyenda sigue viva y, 35 años después de su fallecimiento, los aficionados al cine la siguen recordando como una de las más grandes. La divina.

Martes 15 de abril

– 15:00 La reina Cristina de Suecia (Queen Christina, 1934)
– 16:40 Margarita Gautier (Camille, 1937)
– 18:30 Grand Hotel (Grand Hotel, 1932)
– 20:25 Anna Karenina (Anna Karenina, 1935)
– 22:00 Ninotchka (Ninotchka, 1939)

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