Quién quiera que sea que lo haya decidido así es un lunático… ¿O no?
La famosísima franquicia del Joker ha lanzado la segunda parte de su película Joker: Folie à Deux. Dirigida nuevamente por Todd Phillips y protagonizada por Joaquin Phoenix, este filme prometía ser una redención para los espectadores que no conectaron con el argumento o los personajes de la primera entrega.
Entonces podemos decir que las promesas se las lleva el viento, o en este caso,se las lleva las innecesarias actuaciones musicales que toman parte constantemente en este proyecto. A pesar de mi fanatismo por los números musicales, en esta película, la gran mayoría de ellos solo sirven para desorientar del argumento al espectador. Es una verdadera frustración entrar de lleno en la trama, llevada por una actuación impoluta de los protagonistas, y ser violentamente sacada del trance por culpa de una melodía narrativa de exactamente lo que sucede.
Pero no son todo malas noticias, las canciones, a pesar de ser bastantes, y varias veces molestas, dejan una breve aura de extravagancia que hace oposición con la situación de amargura y miseria que viven los personajes.

La adición de Lady Gaga al elenco de la película parecía asegurarnos un soplo de aire fresco al argumento. Y así ha sido durante los primeros momentos de la esta, dejándonos ver un nuevo perfil de Arthur Fleck y una nueva imagen de «Gaga» como actriz. Sin embargo, su capacidad de actuación ha sido aplacada por su voz y de este mismo modo, de su reputación como ilustre «pop star».
El personaje de Harley Quinn se muestra como una femme fatale que hace lo que quiere cuando quiere, esto hace que se mezcle muy bien con la personalidad desenfadada y revolucionaria del Joker, dándonos un argumento muy emocionante que seguir.

A medida que la relación del Joker y Harley evoluciona, podemos ver los verdaderos colores de ambos y empatizar con Arthur, el cual parece exhausto del estilo de vida que quiere el payaso. Para mi, era muy agradable poder seguir la fatigosa evolución del personaje, dejando claro que es un maniático tomando decisiones muy lógicas.

Cabe destacar toda la óptica utilizada en el filme, los colores pasan de lo más lúgubre a lo más radiante gracias a los números musicales y las diferentes elecciones del director de fotografía y la belleza y atención que se halla en cada encuadre.
En resumen
Se trata de una película visualmente extremadamente bonita, con unas actuaciones muy efectivas pero estropeada por dos elementos: un argumento ligeramente aburrido y no muy diferente a su primera versión y una musicalidad cuidada pero completamente superfluo.
«Decepción», es una palabra con mucho peso, por eso diría que Joker: Folie á Deux despertará el amor-odio en todos sus espectadores. O quizá sólo el aprecio-odio