La nostalgia por épocas pasadas, la diferencia entre generaciones y el inevitable «flujo de la vida» trenzan el argumento de la primera película del director vietnamita Phḁm Ngọc Lân.
Una obra que, bajo el título Cu Li Never Cries (Vietnam, Singapur, Francia, Filipinas, Noruega, 2024, 92 min.), consiguió hacerse con el Premio a la Mejor Ópera Prima de la sección Panorama de la Berlinale y que ahora recala en la 23.ª edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria para competir por la Lady Harimaguada de Oro.
Será su productora y coguionista, Nghiêm Quynh Trang, quien la tarde de este viernes 26 de abril comparta los entresijos del film con el público. El 23FICLPGC ha programado para mañana sábado 27 un nuevo y último pase del largometraje que cuenta la historia de la señora Nguyen y su sobrina embarazada dispuesta a contraer matrimonio de manera apresurada.
Temerosa de que cometa los mismos errores que ella, la protagonista emprende un viaje personal por sus recuerdos, evocando el legendario pasado de Vietnam. Lo hará con un compañero muy especial que llega a su vida tras volver de Alemania con las cenizas de su marido fallecido: un cu li. Se trata de un pequeño primate propio del país asiático a quien el director decidió ‘incluir en el reparto’ deliberadamente. «Queríamos que un animal pequeño típico de Vietnam acompañara a la protagonista en su estancia en Europa, pero que luego retornara a Vietnam como lo hizo ella, como una metáfora de su propia vida», ha explicado Nghiêm Quynh Trang.
El del cu li es tan solo uno de los muchos paralelismos estudiados que componen el film en el que también se abordan las diferencias entre generaciones o el sentir del paso del tiempo de las personas mayores después de haber alcanzado su cenit vital. Elementos todos ellos que se fueron entrelazando en un proceso de coescritura que comenzó en 2016, cuando director y productora se encontraron por primera vez.
A pesar de vivir en países diferentes, Phḁm Ngọc Lân y Nghiêm Quynh Trang decidieron embarcarse juntos en este proyecto para el cual dividieron la historia en diferentes partes que fueron cobrando vida a partir de lecturas y experiencias interesantes que les servían de inspiración. «Lo comentábamos e íbamos añadiendo los distintos temas que desembocaron en la historia principal».
La coguionista asegura haber disfrutado mucho del proceso de escritura, así como del de producción donde se convirtió en responsable casi de manera casual, cuando comenzó a involucrarse cada vez más en el desarrollo de las distintas escenas del largo en el que también se encargó del vestuario. «Iba aprendiendo sobre la marcha, resolviendo problemas, porque rodar una película es resolver problemas», ha apuntado quien, entre otros avatares, tuvo que reajustar todo el calendario de grabación a causa del accidente que sufrieron dos de los actores el primer día.
En lo que al resultado final se refiere, Nghiêm Quynh Trang se ha mostrado orgullosa por haber llegado «más lejos» de lo que ella y el director esperaban con Cu Li Never Cries. El camino no ha sido fácil para terminar este trabajo con el que también pretenden compartir y preservar la cultura y la belleza paisajística de su país. Y es que cuando empezaron a rodar no tenían fondos y, para conseguir financiación, Phḁm Ngọc Lân hizo otros tres trabajos que fueron seleccionados en citas cinematográficas como la Berlinale. «Esto le dio una buena reputación» que se tradujo en apoyo para culminar el proyecto que, precisamente, se hizo con el premio a la Mejor Ópera Prima en la categoría Panorama del 74.º Festival Internacional de Cine de Berlín.
«Explanation for Everything» explora las tensiones de una sociedad húngara polarizada
La competición en la Sección Oficial de la vigésima tercera edición del Festival internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria llega a su fin con la proyección de una película que confronta las relaciones familiares con la creciente ola ultranacionalista húngara; Explanation for Everything (Magyarázat mindenre) (Hungría, Eslovaquia, 2023, 127 min.).
El cineasta Gábor Reisz firma esta apasionante obra sobre la Hungría contemporánea a través de un complejo relato sobre la juventud, la educación, los medios y la política. La cinta debutó en el Festival de Cine de Venecia y ganó el premio a la mejor película en la sección Horizontes.
Un estudiante que suspende involuntariamente sus exámenes finales desencadena un escándalo político nacional. Este es el concepto básico de la película Explanation for Everything, de Gábor Reisz, que ha visitado el 23FICLPGC y mantenido un encuentro con la prensa en la mañana de este viernes 26 de abril.
La película es el tercer largometraje de Reisz después de las aclamadas Some Inexplicable Reason (2014) y Bad Poems (2018). Ambientada en el verano en Budapest, Explanation for Everything narra la historia de Abel, un estudiante de bachillerato de Budapest que está perdidamente enamorado de su mejor amiga, Janka, por lo que tiene dificultades para centrarse en los exámenes finales. A su vez, Janka siente un amor no correspondido por su profesor de historia Jakab, el cual tuvo un enfrentamiento con el padre conservador de Abel.
La tensión social polarizada se dispara cuando el examen de graduación de historia de Abel se convierte en un escándalo nacional.
Gábor Reisz nunca quiso hacer una película política, simplemente contar una historia porque sentía que en los últimos años no se podía hablar de nada en Hungría que no estuviera relacionado con la política.
Durante mucho tiempo, el cineasta se ha sentido asfixiado por la atmósfera de un país dividido. En 2020, explicó en rueda de prensa, la Universidad de Artes Teatrales y Cinematográficas de Budapest perdió su autonomía cuando fue completamente reorganizada desde arriba según las instrucciones del Estado y los profesores y estudiantes no estuvieron de acuerdo con esto en absoluto. Las manifestaciones pronto tomaron un giro partidista y de la noche a la mañana toda la comunidad de la institución fue etiquetada como oposición por los políticos y los medios controlados por el gobierno. Esto es lo que impulsó la idea principal de Explanation for Everything.
La cinta, que desafía los estereotipos políticos y explora las tensiones de una sociedad húngara polarizada, se sumerge en las divisiones políticas tal como las manifiesta un estudiante que porta un pin con la bandera nacional en un examen.
Ese pin lo que conmemora es la Guerra de Independencia de 1848, una de las celebraciones más destacadas de Hungría, por lo tanto, «tendría que celebrar cosas tan positivas como el patriotismo, la independencia, la libertad y la unidad», pero hoy en día, dijo, «se está utilizando con otra ideología».
A partir de 2002 cuando entró en el gobierno el partido de derechas, explicó, empezó a utilizarlo como un símbolo para reconocer a las personas que son de la derecha y la ultraderecha. «Creo que esto ha sido el hito más importante dentro de esta polarización».
El rodaje contó con un presupuesto muy ajustado y con equipo que se redujo a 17 personas. Por ello, detalló, no utilizaron maquillaje ni luz artificial y los lugares que emplearon para crear las diferentes escenas eran espacios «bastante caseros».
No obstante, el resultado de este drama a competición es un cautivador retrato con gran detalle de la Hungría contemporánea que invita a la reflexión, no solo sobre la sociedad húngara actual, sino también, sobre la educación y los jóvenes del siglo XXI a través de una historia convincente.
Gábor Reisz quiso concluir señalando que «la polarización es un problema universal que no solo se limita a Hungría, ni siquiera a Europa, sino que se está extendiendo por todo el mundo». «Esta es la herramienta perfecta para manipular a la gente. No todo es blanco o negro, bueno o malo. La vida es más rica, variada y complicada», añadió.
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