“Yo también jugué a la Gameboy”: un viaje por la nostalgia y los recuerdos de la década de los 90

gameboyLos 90 fueron unos años que despiertan en mi muchos recuerdos. Unos buenos, otros no tanto. Días de universidad, de la Expo 92, de amistad, de autodescubrimiento que se han visto reflejados en “Yo también jugué a la Gameboy” (192 páginas, 14,90 €), libro editado por RedBook Ediciones y escrito por Borja Figuerola. Una década que a los más jóvenes os sonará a chino, pero que para mi generación significaron años de recuerdos y vivencias que nos marcaron para siempre. Este libro es un viaje por la nostalgia de los últimos 15 años del siglo XX.

“Yo también jugué a la Gameboy” se divide en 7 capítulos, cada uno centrado en una temática: cine, música, televisión, literatura, juguetes (juegos y consolas), gadgets (y marcas) y entretenimiento en España y Latinoamérica. Es cierto que el libro se centra en la generación de la Gameboy (consola portátil lanzada en 1989) y que se refiere a los nacidos a mediados de los 80 (el que suscribe lo hizo una década antes). Y, sin embargo, aunque no pertenezca a dicha generación, ni fuera en su época usuario de esa consola ni de ninguna (algo que fue cambiando con el paso de los años, otra cosa es tener tiempo para disfrutarlas), los finales de los 80 y la década al completo de los 90, significaron para mí y mi generación, un momento de cambio personal, el momento en el que pasabas del instituto a la universidad y tenías que decidir tu futuro. Y parte importante de lo que somos hoy en día, surgió en aquellos años. El cine y las series que vimos, la música que escuchábamos, los libros que leímos o los juegos que llenaron nuestras horas de ocio.

gameboy2Como bien menciona Borja Figuerola en su libro, ir al cine en esos años era un acontecimiento social, ya que había unas pocas cadenas de televisión (las privadas nacieron a finales de los 80) y el cine más reciente, salvo si eras abonado a Canal+ (o disponías en tu barrio de video comunitario, algo muy habitual en el sur de España), brillaba por su ausencia. Fueron años en los que apareció Pixar y resurgió Disney y en los que descubrimos el anime de la mano del genio de Miyazaki. Años en los que gritamos aquello de “¡Oh capitán, mi capitán”! En el que Spielberg nos hizo creer que los dinosaurios volvían a pisar la Tierra. Unos años en los que viajamos a Marte acompañando a Arnold Schwarzenegger y en los que buscamos el santo Grial junto a Harrison Ford y Sean Connery. Días felices disfrutando de unas tortugas parlantes que luchaban contra el mal (y con las que muchos nos llevamos horas y horas jugando en los salones recreativos). Años de robots policías y robots del futuro, de vampiros literarios, de universos virtuales, de un payaso que sembró de pesadillas nuestros sueños, de barcos y glaciares y de rockeros que volvían del más allá para hacer justicia. Los 90 estuvieron llenos de buen cine, de películas que hoy en día podemos considerar clásicos y que forman parte de la cultura popular.

En cuanto a la música, los 90 fueron la era de la MTV. La cadena musical marcó un estilo (parece muy lejano viendo en lo que se ha convertido la cadena hoy en día) y su influencia se vio reflejada incluso en el cine y las series. Para muchos, los 90 fueron años del grunge, con Nirvana, Pearl Jam o Soundgarden. Una década en la que el rey del pop publicó “Dangerous” y desde Reino Unido surgieron grupos como Oasis, Blur o Radiohead. La música era un componente vital para los que vivimos aquellos días y queda perfectamente retratada en las páginas de “Yo también jugué a la Gameboy”. Recordándonos que en 1995 se publicó el tercer álbum de Alanis Morrissete, que la lanzó internacionalmente o como desde Irlanda llegaron The Cranberries o The Coors (del que aquí escribe tenía toda su discografía, porque sí, antes comprábamos CD’s de música).

gameboy3En cuanto a series, la televisión no tenía nada ver con lo que hoy vivimos. Olvídate de las plataformas de streaming, de Youtube y los cientos de canales que llenan nuestras pantallas hoy en día. La aparición de las privadas significó un antes y un después para los que vivimos aquellos años. Y si hablamos de series, nada que ver con lo que ocurre ahora. Lo que hoy que se puede considerar locura y exceso, entonces era ver como las series llegaban con meses de retraso con respecto a su estreno en Estados Unidos (país desde donde nos venía casi todo lo que veíamos) y la palabra spoiler apenas existía y no había redes sociales donde chafarte el final de una serie (aunque si había alguna revista que sí lo hacia). Así, en las páginas de “Yo también jugué a la Gameboy” encontramos referencias a comedias como “Cosas de casa” (¿quién no recuerda a Steve Urkel”) o “El príncipe de Bel-Air (que lanzó a la fama a Will Smith). Los veranos eran de “Los vigilantes de la playa”, y las series juveniles estaban representadas por “Sensación de vivir” y “Dawson crece”. A través de las páginas de este libro recordaremos anime como “Ranma y ½” o “Los caballeros del zodiaco”; magnificas e incomprendidas series como “Parker Lewis nunca pierde”; si tenías Canal+ te hiciste compañero y amigo de los miembros “Friends”; y pudiste reír y pasar miedo viendo la estupenda “Historias de la cripta”.

gameboy4A lo largo de las casi 200 páginas de “Yo también jugué a la Gameboy”, podremos rememorar los libros que en aquella época estuvieron de moda. Desde “American Psycho” y “Los pilares de la tierra”, pasando por “El mundo de Sofía” o “Harry Potter”. Podremos recordar, como es mi caso, que algunos tuvimos el barco pirata de Playmobil y lo que nos dolió en el alma deshacernos de él. Recordaremos las horas que nos pasamos delante del ordenador jugando al “PC Fútbol” o al mítico “Commando” y como nos mareábamos por los recovecos del “Doom”. ¿Quién no tuvo en esos años un reloj Casio o un Nokia 3210? Seguro que los más veteranos que lean esta reseñan se acordaran. Porque eso es lo que contiene este libro de Borja Figuerola, recuerdos. Proponiéndonos un viaje por la nostalgia más reciente. Porque si “Stranger Things” provocó la idealización de la década de los 80 no hay que olvidar que los 90 son tan reivindicables o más que aquellos años. Y tanto para los que ya peinamos canas como para los que quieran descubrir lo que dieron de si aquellos años de final del siglo XX, nada mejor que adentrarse en las páginas de “Yo también jugué a la Gameboy”. El viaje merecerá la pena.

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