Hablando de “Camelot”: otra gran historia sin final

Arturo, un chico con un aire raro y con pintas de todo menos de Rey Arturo, había vivido apartado de su familia, esperando el día en que su padre muriera – o lo mataran que era lo mas probable – y él tuviera que ascender al trono. Así ocurre y de la noche a la mañana un humilde campesino – mas bien campesino “de buen barrio” porque, ¿qué campesino de esa época tenía libro en su haber? -  se convierte en rey, teniendo que hacer frente a los envites de su propia hermana, que ansía la corona, y a su propia debilidad.

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