“Alguien tiene que morir”: un bonito envoltorio que pierde la oportunidad de ir más allá

alguientienequemorircriticaSe suele comentar en este mundillo, que, si la publicación de una crítica de una serie está embargada hasta el día mismo del estreno, hay algo que no pinta bien. Se entiende que no hay confianza en el proyecto, o lo que es lo mismo, que la serie es “mala”. Si a esto unimos una escasa promoción, el resultado final es fácil. Ha pasado muchas veces (tal vez demasiadas). A medio camino de todo esto anterior, nos encontramos con “Alguien tiene que morir”, miniserie creada por Manolo Caro que Netflix estrenó el pasado viernes. Un fallido intento de ser muchas cosas, pero que se queda a medio camino de dar un resultado aceptable. Encontrándonos con un producto final facilmente olvidable, a ratos entretenido, que te deja con la sensación de haber visto un culebrón muy vistoso (el vestuario es fabuloso) pero cuyo maniqueísmo es tan previsible como su final.

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