Dramas y comedias y madres

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La cultura evoluciona con la sociedad. Es una de sus características más primordiales. No es nada que no pueda apreciar cualquiera a simple vista: no son iguales las canciones pop de hoy que las de hace diez años (vintage aparte y por no remontarnos a décadas anteriores), como tampoco lo son las series. De hecho, en un momento en el que el espectador demanda historias de personajes con trasfondo, con mucha historia y personalidad, una de las máximas de la sitcom según la cual todo debía volver a la normalidad tras los 20 minutos del capítulo se va volviendo cada día un poco más obsoleta. Las reglas de un producto cultural nunca deben ser rígidas, y sino que se lo digan a Björk.

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