La franja frente al producto o la estrategia de programación de The Blacklist

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Vivir pegado a las audiencias televisivas es un verdadero mundo del que, una vez te metes, es prácticamente imposible salir. Quieres saber cómo están funcionando las series que te gustan, cómo les va a sus competidoras, te indignas con que esa de la que viste un par de capítulos y te pareció insufrible tenga unos demográficos estupendos y te alivia saber, aunque no sirva de mucho, que esa que te parece mona y no tiene unas audiencias demasiado buenas está funcionando bien en la reproducción en diferido. Pero no solo sirve para eso, sino que a veces también pone de manifiesto estrategias de programación que muchas veces tienen más que ver con cubrirse las espaldas que con conseguir audiencias millonarias y el primer puesto en el ranking.

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