“El Ministerio del Tiempo”: recuperando el tiempo perdido

mdt4epEl pasado martes regresó “El Ministerio del Tiempo” para goce y disfrute de sus fans (entre los que me encuentro). La serie creada por Javier y Pablo Olivares volvía así tras más de dos años y medio de espera, y lo hacía como si el tiempo se hubiera detenido todo este tiempo y el martes se hubiera puesto de nuevo en marcha. Volver a ver a los protagonistas de “El Ministerio del Tiempo”, significó reencontrarse con unos viejos amigos a los que hacía algún tiempo que no veíamos. Atravesando la pantalla de nuestras televisiones, una puerta del tiempo, como las que en cada episodio cruzan sus protagonistas, con la que volvimos a viajar de patrulla y para disfrutar de una serie que ha vuelto igual de fresca, de atrevida, de divertida y con muchas ganas de seguir ofreciéndonos un gran espectáculo.

Como ya comenté hace par de semanas, cuando se estrenó la precuela de esta cuarta temporada, “El Ministerio del Tiempo” es un fenómeno más vivo que nunca. Una serie que ha sido capaz de ir más allá de su emisión lineal, creando a su alrededor un universo transmedia que ha ampliado y enriquecido todo lo que significa “El Ministerio del Tiempo”. Desde cómics hasta ficciones sonoras, pasando por una novela o el episodio virtual “El tiempo en sus manos”, “El Ministerio del Tiempo” ha transcendido más allá de lo que es una serie al uso. Además, es poco habitual que una ficción televisiva, sea capaz de regresar tras dos años y medio sin emitirse. Y, sin embargo, aquí está de vuelta, con ocho nuevos episodios con los que disfrutar de nuevo con una de las mejores y más influyentes series de la historia de la televisión en España.

mdt4ep3En esta primera entrega que vimos el martes pasado, como ya intuíamos tras ver “Antes de que llegue el tiempo”, nos toca viajar a 1943 para investigar la identidad de Eulogio Romero, cuyo rostro era idéntico al de Julián (Rodolfo Sancho), presuntamente muerto en una misión durante la batalla del Ebro. Antes de atravesar la puerta del tiempo que nos llevaría a plena posguerra de la guerra civil española, el primer episodio titulado “Perdido en el tiempo” nos enseñaba la nueva sede de El Ministerio del Tiempo alejada completamente de los platós. El nuevo despacho de Salvador, un inmenso archivo y las míticas puertas del tiempo se ubican ahora en un antiguo e imponente edificio de RNE en Arganda del Rey (Madrid). Como el mismo Salvador llega a comentar en un momento dado “Se tarda más en llegar aquí desde el centro que al siglo XII”.

mdt4ep2Además de la nueva sede, descubriremos la nueva faceta de padrazo de Alonso (Nacho Fresneda), retirado de las misiones del Ministerio desde hace más de dos años. Veremos también como la relación que se apuntaba entre Pacino (Hugo Silva) y Lola (Macarena García), al final de la tercera temporada de la serie parece que se ha hecho realidad. Ha pasado el tiempo, pero como quedaba claro en la precuela “Antes de que llegue el tiempo”, la vida de los funcionaros del Ministerio ha seguido como siempre, cumpliendo su función de que la historia de España no cambie. Porque la historia es la que es. Mal que nos pese.

Para bien o para mal, un simple cambio en el pasado puede afectar a todo el presente. Y, eso en cada temporada de “El Ministerio del Tiempo” se nos ha mostrado, representando gráficamente aquello del “y si…” tan habitual en las ucronías, el género literario que como en otros países, también se ha cultivado en España. Por ejemplo, con la magnífica novela corta de César Mallorquí “El coleccionista de sellos”. Ganadora del Premio UPC en 1995, esta obra mezcla de thriller y ciencia-ficción, entronca con la misión a la que terminan enfrentándose los agentes del ministerio, teniendo que evitar el asesinato de Franco.

mdt4ep4Porque al final, las pautas de la misión a la que se enfrentan cambian de repente. De intentar descubrir si Eulogio Romero es realmente Julián, al que creían muerto años atrás, a destapar que, ahora convertido en héroe de guerra tras combatir con la División en Azul en Rusia, conspira con otros antiguos republicanos para asesinar a Franco. Poniendo cara a cara a los agentes del Ministerio con el dilema moral de salvar o no, al responsable de 40 años de dictadura en España. Pero como ya nos ha recordado Salvador antes, “la historia es la que es” y su misión no es cambiar la historia si no evitar que esta cambie. El episodio llegado a este punto, entra una espiral llena de acción, traición y alguna sorpresa sobre la figura de Franco y sus dobles, con un desenlace amargo. Porque a pesar del regreso de Julián (que sigue sin recordar quien es realmente), la misión ha dejado tocado a cada uno de los agentes del Ministerio. Porque aquí no se sale con un puro en los labios y una sonrisa diciendo “me encanta que los planes salgan bien”.

mdt4ep5“El Ministerio del Tiempo” ha vuelto y parece que no ha pasado el tiempo por ella. La serie ha vuelto con las mismas virtudes que la han convertido en una de las mejores series de la historia de la televisión. Con un episodio lleno de acción, humor, aventuras y ese poso de amargura tan característico de una serie que nos llevará de nuevo en esta temporada, de viaje por la historia de España. Ahora toca esperar para ver el siguiente episodio, mientras aguantamos el aliento tras la aparición de Lorca en el sueño de Julián, al final de “Perdido en el tiempo”. Por finales como este, es tan grande está serie.