“Catalina la Grande”: entre el poder absoluto y el amor incondicional

catalinalagrandeestrenoAcercarse a cualquier figura hist√≥rica a trav√©s de la ficci√≥n no es tarea f√°cil. Ya sea en cine o televisi√≥n, tenemos multitud de ejemplos de salidas airosas o claros fiascos. Mas cercano a lo primero nos encontramos con “Catalina la Grande”, miniserie de cuatro episodios (de los que he podido ver los dos primeros para esta rese√Īa), que se estrena hoy en Espa√Īa de la mano de Sky y, que gracias una soberbia Helen Mirren y un fastuoso dise√Īo de producci√≥n, recrea diversos momentos del reinado de la Emperatriz de Rusia.

Catalina II de Rusia (Sof√≠a Federica Augusta de Anhalt-Zebst, antes de casarse con Pedro III), fue emperatriz de Rusia durante 34 a√Īos. De origen alem√°n, Catalina fue una mujer culta, apasionada, de fuerte car√°cter y de gran inteligencia que, a pesar de las intrigas y conspiraciones en su contra, se mantuvo en el poder m√°s de tres d√©cadas. La miniserie coproducida por Sky y HBO retrata parte de su longevo reinado, en un drama hist√≥rico centrado sobre todo en su historia de amor con Grigory Potemkin (Jason Clarke) y en las intrigas palaciegas que rodean la vida de la Semiramis del Norte.

catalinalagrandeestreno2El primer episodio nos presenta a Catalina ya en el trono, tras el golpe de estado auspiciado por la Guardia Imperial al mando de Grigory Orlov (Richard Roxburgh), su amante y que la llev√≥ al poder. Gracias a un gran dise√Īo de producci√≥n y de vestuario, nos introducimos en este momento hist√≥rico para Rusia y en los intentos de la Emperatriz de introducir en el pa√≠s sus ideas liberales, debido a sus relaciones con los grandes ilustrados de la √©poca como Montesquieu y Voltaire. Ideas, como la de erradicar la esclavitud, que la enfrentaron a la nobleza y al clero ruso.

Helen Mirren que gan√≥ un Oscar por interpretar a otra reina, en este caso la brit√°nica Isabel II, hace suya a la emblem√°tica emperatriz rusa. Gracias a su soberbia actuaci√≥n es capaz de transmitirnos toda la fuerza de este personaje hist√≥rico, tanto cuando debe imponer su voluntad y hacer valer su autoridad y su poder, como en los momentos en los momentos de intimidad junto a su amiga la Condesa Praskovya (Gina McKee) y sobre todo en compa√Ī√≠a de Grigory Potemkin (Jason Clarke). Es en esos momentos, en los que vemos a una mujer vulnerable. A una mujer que, a pesar de ostentar todo el poder, desea encontrar el amor pero que teme abrir su coraz√≥n. Tiene miedo a ser amada por qui√©n es y no por como es. A sabiendas de que los hombres buscan estar con ella por el poder, para compartirlo y en √ļltimo extremo arrebat√°rselo. No hay que olvidar que estamos en pleno siglo XVIII, a√Īos antes de las Revoluciones norteamericanas y francesas, y que una mujer ostentar√° el poder en cualquier pa√≠s y en uno con tal influencia como Rusia, era algo impensable.

catalinalagrandeestreno3Y, sin embargo, Catalina se mantuvo en el poder durante m√°s de treinta a√Īos, sobreviviendo a las mil y una intrigas que la rodeaban. E incluso a revueltas como la liderada Yemelyan Pogachev (Paul Kaye), cosaco del Don que encabez√≥ una rebeli√≥n en la zona de los Urales y el Volga que desestabiliz√≥ el reinado de Catalina y que se considera como un aviso de la revoluci√≥n bolchevique que acab√≥ con la dinast√≠a Romanov a principios del siglo XX.

Con todo, esta miniserie escrita por Nigel Williams (Elizabeth I) y dirigida por Philip Martin (The Crown), se centra tanto o m√°s que en la figura pol√≠tica, en la historia de amor que viven Catalina y Potemkin. Un hombre que pasa de teniente a h√©roe de guerra tras combatir a los turcos y que se convierte en amante, amigo, aliado y confidente de la Emperatriz, en una corte en la que se ve rodeada de intrigas y mentiras. Acosada tanto por los hermanos Orlov que ans√≠an el poder como por su hijo Pablo, al que no ve apto para reinar y que le recuerda los a√Īos vividos junto a su padre, al que detestaba.

catalinalagrandeestreno4A pesar del gran nivel que destila esta producci√≥n brit√°nica, gracias a su gran reparto y a su excelente ambientaci√≥n que nos traslada a la corte rusa de mediados del siglo XVIII, hay ciertos momentos en los que la miniserie peca de cierta falta de “alma” y porque no decirlo, de mala leche. Es evidente que narrar el reinado de un personaje como Catalina II de Rusia no es f√°cil, tanto por la cantidad de a√Īos que se mantuvo en el poder como por la complejidad del personaje. Pero no es menos cierto que hay instantes en los que las elipsis son continuas, provocando saltos temporales que pueden descolocarnos en ciertos momentos. Est√° claro que en cuatro episodios (yo he podido ver los dos primeros), hay que resumir bastante todo lo que dio de si el reinado de la Emperatriz de Rusia, pudiendo provocar esto algo de distanciamiento en el espectador.

Este detalle no empa√Īa el nivel de esta superproducci√≥n hist√≥rica protagonizada por Helen Mirren, que retrata a la √ļltima mujer que gobern√≥ en Rusia. Una mujer poderosa, con ideales liberales que expandi√≥ el imperio ruso a trav√©s de guerras y alianzas estrat√©gicas y que esta miniserie nos muestra tambi√©n como una mujer fr√°gil, vulnerable y alejada de alguna historiograf√≠a que la representaba como libertina y cruel. As√≠ que si te gustan los dramas hist√≥ricos, trufados de intrigas pol√≠ticas, conspiraciones y amor apasionado, “Catalina la Grande” te enganchar√°.