“The Boys”: Vigilando a los vigilantes

The Boys se estrena el próximo viernes 26 en Prime Video, y nos muestra un mundo donde gente con superpoderes no sólo existe, sino que abunda. La serie nos cuenta la historia paralela de Hughie, un joven traumatizado por la muerte de su novia, daño colateral de la actuación del superhéroe “A-Train”; y de “Starlight”, el nuevo fichaje del principal equipo de superhéroes: “Los Siete”.

La serie consiste en 8 episodios de entre 55 y 66 minutos, y está basada en la serie de cómics del mismo nombre creada por Garth Ennis (creador también de Preacher y de una de las mejores rachas de The Punisher) y Darick Robertson. Tanto el cómic como la serie presentan una visión anti-superhéroe muy satírica y con mucho humor muy negro, aunque para los fans del cómic la serie se verá como una versión descafeinada en extremo. Esto no quiere decir que la serie no sea para un público adulto (definitivamente NO es para niños) pero hay que dejar claro que una adaptación literal de los cómics hubiera requerido probablemente una clasificación X. Afortunadamente los creadores de la serie han conseguido mantenerse fieles al espíritu del cómic original, actualizándolo a (algunas) sensibilidades actuales.

El mundo donde se desarrolla la historia es a la vez estremecedor y fascinante. Los superhéroes son las celebridades de las que todos los programas de televisión, webs de noticias y cotilleos se nutren. Todo el merchandising es sobre gente con superpoderes. Cualquier ciudad que se precie tiene a su superhéroe local. Y por encima de todos está el equipo nº 1: “Los Siete”, dirigido por “Homelander” (Antony Starr, irreconocible para fans de Banshee), y cuyos miembros más conocidos son “Queen Maeve” (Dominique McElligott, recordada por su papel en Hell on Wheels), “A-Train” (Jessie Usher, visto hace poco en la secuela de Shaft) y “The Deep” (Chace Crawford, que se dio a conocer en Gossip Girl).

Todo este tinglado organizativo y comercial está controlado por Vought American, una empresa que, bajo la cobertura de dar soporte y gestionar el merchandising relacionado con los superhéroes, dirige las operaciones de estos a todos los niveles para su propio beneficio. Y sus ambiciones, especialmente las de Madelyn Stillwell (una hipnótica Elisabeth Shue), presidenta de la división de “gestión de héroes”, van mucho más allá de vender entradas para eventos “super-deportivos”.

Llegados a este punto ¿Quiénes son los “Boys”? Eso lo iremos descubriendo episodio a episodio, pero todo comienza cuando Billy Butcher (un Karl Urban impagable al que hay que oír en V.O.) le pide ayuda a un aun traumatizado Hughie para espiar a los súpers en su cuartel general. A partir de ahí la cosa se complica y vamos descubriendo que Butcher formó parte de un equipo encargado de vigilar los abusos de Vought y sus superhéroes.

Por otro lado “Starlight” (una Erin Moriarty mucho menos indefensa que cuando la vimos como víctima de Kilgrave en Jessica Jones) nos proporciona el punto de vista desde dentro de la organización, y la acompañamos en un viaje que le abre completamente los ojos a lo diferente que es la vida en “Los Siete” respecto a lo que se imaginaba. Por si fuera poco, en un día particularmente malo en el trabajo, sentada en un parque y vestida de “civil”, conoce a Hughie.

La serie, renovada para una segunda temporada antes de su estreno, es muy entretenida, aunque requiere un estómago relativamente resistente a la violencia. Algún personaje no se aprovecha todo lo que se debería, a más de un episodio le sobran unos minutos, y los episodios de la segunda mitad son algo repetitivos, pero la serie de Amazon ofrece lo prometido desde el principio, con un final a la vez satisfactorio y con más de un hilo del que tirar para la siguiente temporada.

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