“Sr. Iglesias”: reivindicando a través de la comedia

mriglesiasA veces no hace falta que la expectación por el estreno de alguna serie alumbre tu camino. Simplemente ocurre que ves un tuit en tu timeline recomendando una serie que a priori no te llamaba para nada la atención. Y sucede que le das una oportunidad a esa serie casi desconocida, y de repente, sin darte cuenta, acabas riéndote a carcajadas en el salón de tu casa. Eso es lo que me ocurrió hace unos días con “Sr. Iglesias”, serie estrenada por Netflix sin ninguna promoción el pasado 21 de junio. Una comedia aparentemente sin pretensiones pero que, en su interior cuenta con suficientes argumentos, tanto para hacernos pasar un buen rato como para que reflexionemos sobre el momento en el que vivimos.

“Sr. Iglesias” llegó el mismo día que la segunda temporada de “Dark”, así que la expectación y los comentarios se los llevó la enrevesada serie alemana. Pero mientras nos devanábamos los sesos con los viajes temporales y las teorías de física aplicada, desde Estados Unidos nos llegaba una comedia creada por Kevin Hench y protagonizada por el cómico californiano Gabriel “Fluffy” Iglesias que interpreta a un divertido profesor de instituto, que intenta marcar la diferencia en las vidas de algunos estudiantes que no encajan con el resto.

Más allá de ser una simple comedia, “Sr. Iglesias” se adentra, como ya han hecho otras series, en el momento sociopolítico que vive Estados Unidos, pero lo hace a través del humor. Con multitud de referencias a la actualidad y a la cultura popular, esta serie es una pequeña joya que se pierde en la inmensidad insondable en la que se está convirtiendo el catálogo de Netflix cada semana. Una serie con un humor blanco, para nada descarnando pero que tira dardos a diestro y siniestro contra la discriminación, contra la política migratoria de Trump o alertando sobre los peligros de una educación elitista y discriminatoria.

mriglesias2“Sr. Iglesias” nos presenta a un profesor de Historia, exalcohólico y divorciado, que día a día se preocupa porque sus alumnos, los peores del instituto, los marginados, los inadaptados, por los que nadie lucha porque estropean las estadísticas, no dejen de lado los estudios y consigan labrarse un futuro, más allá del destino que parece haberles tocado vivir. Es el profesor que muchos hubiéramos querido tener, siendo capaz de enfrentarse a la directora del centro o a sus compañeros para ayudar a sus alumnos. O puede dejar de lado sus vacaciones para darles clase en verano o saltarse la huelga de profesores para ayudarles a preparar el decatlón académico.

Puede que “Sr. Iglesias” este llena de clichés y porque no decirlo, de estereotipos. Aquí los alumnos no entonan el ¡Oh, capitán, mi capitán! Pero si tenemos a una alumna brillante, que tiene tres trabajos para ayudar a su familia y que lucha a diario por sus derechos y contra la discriminación. A un deportista que consigue ver que hay vida lejos del campo de juego, a una joven experta en ordenadores que deja de lado su timidez social y a un inadaptado que iba a camino de dejar el instituto, pero que descubre que se le dan bien los monólogos humorísticos. Tenemos a una directora que ha olvidado lo bien que se sentía dando clases; a un entrenador de fútbol machista y sin escrúpulos; a un profesor a punto de jubilarse pero que, gracias a Gabe, vive una segunda juventud y una profesora novata, recién llegada a California que huye de una tóxica relación.

mriglesias3Y pesar de todos los estereotipos del mundo, “Sr. Iglesias” apuesta por hacernos pasar media hora divertida, pero tratando temas tan serios como el acoso escolar, la discriminación de género y la reivindicación del término latinx o los derechos de los estudiantes. A través del humor, la serie plantea temas como la intimidad de los alumnos en los centros estudiantes, a raíz de una norma que impone llevar mochilas transparentes. Se nos enseña que el deporte no debe estar por encima de los estudios si no que debe ser complementario, sin perder su punto de diversión. Y también es capaz de meter el dedo en la llaga en como los institutos enmascaran las estadísticas, falseando los datos de los más rezagados para que la imagen del centro sea la que no es. Dejándoles de lado, convirtiéndoles en los invisibles, en los olvidados, con los que nadie cuenta.

Puede que “Mr. Iglesias” no pase a la historia como la mejor comedia del mundo. Pero tiene la virtud de entretener, que hoy en día es mucho, haciéndonos pasar un buen rato (en mi caso riéndome bastante), sin olvidar ser reivindicativa en un momento en el que a todos nos cuesta tomar partido. A través del humor es posible tratar temas serios sin perder la sonrisa, reclamando lo que es justo y haciendo que el mundo sea un poco mejor. A lo largo de los 10 episodios que conforman su primera temporada, esta comedia consigue que el tiempo se te pase volando, a la vez que terminas siendo consciente que en el mundo hay muchas cosas aún por cambiar. Así que si quieres reírte con una comedia inteligente, reivindicativa y actual, dale una oportunidad de “Sr. Iglesias”. Su encanto te cautivará.

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