Brutal adiós al Trono de Hierro

jdtfinalMadrid, 20 de mayo de 2019 pasadas las cinco de la mañana. Todavía no ha pasado una hora desde el final de Juego de Tronos y toca escribir sobre ello. Tras finalizar una de las series de mi vida hay un sentimiento que prevalece: satisfacción, tras haber empezado con un nudo en la boca del estómago, ojos húmedos, estremecerse y terminar rompiendo en un llanto desconsolado con lágrimas deslizándose por las mejillas. No es la primera vez que lloro viendo Juego de Tronos, pero lo que es seguro es que será la última.

Aunque la fecha elegida para un final de tal magnitud no era la idónea, tras recorrerme media España intentando participar de extra, no había que dejar pasar la ocasión de disfrutar de este final en pantalla grande y aprovechar lo que nos brindaba Movistar. Ataviado con la bandera de los Stark, de mi Sansa, y acompañado por la persona responsable de engancharme a este culebrón allá por 2011 en el Festival De Series, los nervios estaban a flor de piel. Si a todo esto le añades tener a la diestra al mayor seguidor de Tyrion Lannister, dispuesto a vitorear la muerte de Jeofrey como si fuese el gol de Iniesta en el Mundial nada podía salir mal.

Muchas han sido las teorías y los deseos que esta polémica octava temporada ha ido desmotando, sobre todo por sacrificar a determinados personajes. Uno ya venía escamado de la anterior temporada donde la serie empezó a perder su esencia camuflada entre ese aluvión de efectos especiales y decisiones argumentales cuestionables si las pensabas dos veces: la carrera meteórica de Gendry que consigue llegar al muro y avisar a Daenerys antes de que se congelen sus colegas en apuros, tienes a los hermanos Lannister casi juntos tras la espectacular batalla de Los Barruecos y decides urdir una reunión secreta en las catacumbas de Desembarco cuando hubiese sido más fácil que Tyrion encontrase a su hermano….. Además las conversaciones brillantes entre personajes habían perdido efecto.

jdtfinal2Esperaba que en esta última temporada ocurriese lo mismo y me sorprendió que dedicasen prácticamente dos episodios completos a los reencuentros tan esperados. No era muy fan del tema de los caminantes blancos y me gustó que el tema quedase zanjado en un sólo capítulo con ese movimiento de trilero de Arya, con la que ya me había reconciliado por su confianza en su hermana, tan trepidante que aunque lo veas mil veces te mantiene en tensión casi en su totalidad. Me decepcionó que no hubiese más muertes de personajes importantes, pero lo mejor estaba por llegar. Siendo un hater de la pareja Jon-Daenerys disfruté con su culebrón familiar. Aunque sinceramente tras el giro de la Targaryen en su ataque a Desembarco del Rey deseaba que, como buena reina, pidiese perdón,”no lo volveré a hacer más” y poder verla con Sansa mano a mano gobernando. Pero se quedaban sin tiempo y sólo nos quedaba uno más.

También deseaba que la última escena fuese Cersei dando a luz y muriendo en el parto, pero Tyrion ejerce de testigo de que el mejor personaje de la serie tuvo su final feliz en brazos de su amado hermano. De hecho es Tyrion el primero al que vemos en este episodio final. Su deambular por las ruinas de la ciudad que ha quemado su reina a sangre y fuego es estremecedor. Pero más estremecedor es ver su llanto al encontrar los cuerpos de sus hermanos y su cara al escuchar las palabras de su reina diciendo que todavía tienen muchos reinos que salvar al igual que han hecho con la capital.

La renuncia de Tyrion a ser la mano de la reina lanzando su insignia ha sido el primer aplauso compartido de los asistentes tras la intro. Asistir a los primeros minutos de reinado de Daenerys es desgarrador: verla con las alas de dragón, su serenidad al hablar a sus tropas, que otras veces hemos aplaudido diciendo lo mismo, ahora nos genera un nudo en el estómago. ¡Cómo cambia el cuento!

Tras lucirse  nuevamente el Tyrion cautivo en la visita de Jon y escuchar de su boca todas las muertes que antes había provocado su Dany y por las que había sido vitoreada, deja claro cual es la situación. Jon no lo tiene tan claro, pero al recordar la situación de sus hermanas parece que le hace decidirse. Asistimos a una de las mejores escenas de toda la serie: el paseo de Jon hacía su destino, cruzándose con Drogon, e intentando convencer a la reina que ya ha podido tocar su Trono de Hierro pero en el que todavía no se ha sentado, ni se sentará.

jdtfinal3Nos da mucha pena por Daenerys, por ese final tan triste, pero era la única solución, siendo el último episodio. La hemos querido mucho, hemos sufrido con ella, pero desde que quemó a los Tarly algo cambió y el querer ayudar a los demás la ha convertido en lo que es. Muere a manos de su amado, por no querer perdonar a alguien que también la ama y vemos la impresionante reacción del único ser que la ha amado incondicionalmente.

Mejor que preguntarnos porque no mata a Jon, nos quedamos con la fuerza de esa escena en la que Drogon derrite el trono de hierro y termina llevándose a su madre con él en un último vuelo. En el cine se escucha algún grito, pero las caras son de sorpresa y alucinación. Nos hemos quedado sin la Khalesi.

El largo epílogo pone todo en su sitio. Volvemos a Itálica, Pozo Dragón, donde una vez más el juzgado es Tyrion y tras una maniobra brillante e inesperada llega un primer atisbo de democracia a Poniente. Gusano Gris, el inmaculado comandante de las tropas de Daenerys se da cuenta de que ya no puede oponer más resistencia, como bien le recuerda mi Sansa. Toca elegir un nuevo rey, y la única opción posible y el único motivo porque el que todavía permanece vivo es Bran Stark, el tullido, con una gran historia pero que dejó de ser un personaje relevante desde que se convirtió en el cuervo de Tres Ojos. Incapaz de sentir nada por sus seres queridos, como bien le echó en cara su protectora antes de desaparecer, tengo mis dudas de que sea el mejor rey, pero tampoco han tenido tiempo de contarnos todo lo que pasa por su cabeza. Sorpresa que contentará a muchos, salvo a los seguidores de los Targaryen.

jdtfinal4Sansa consigue lo que siempre ha querido, la independencia en el norte. Arya nos sorprende con que quiere ser Cristobal Colón y viajar al inexplorado Oeste. Tyrion volverá a ser mano del rey y tendrá un consejo de lo más atractivo: Sir Davos de la Cebolla, Sir Bron de Aguasdulces y señor del Dominio, Sir Brienne de Tarh y el maestre Sam Tarly. Todo muy final feliz, pero por una vez se lo merecen ellos y nos lo merecemos nosotros, que bastante hemos sufrido.

Eso sí las reuniones de los Stark siguen siendo como ellos, muy frías, y de paso despedimos a Jon Nieve que es condenado a volver a la Guardia de la Noche para que no se cabree Gusano Gris, y viva todo lo feliz que pueda, esta vez sí, acariciando a su huargo Fantasma y con Tormund de Sancho Panza.

Digno final para una serie que vivió sus mejores momentos desde el final de la tercera temporada. La piel de gallina con Brienne escribiendo la historia de Sir Jaime Lannister, y llanto desconsolado al ver como los tres Stark que pueden andar se preparan para afrontar lo que les depara el destino. Gracias Juego de Tronos por este apasionante viaje. Ahora toca leerse los libros para volver a disfrutar la historia.