“Alta Mar” es un entretenido thriller de época a pesar de todo

altamarEste viernes se estrena en Netflix “Alta Mar”, una nueva ficción de Bambú Producciones que tras el éxito en la plataforma “Las chicas del cable” y que ha vuelto a apostar por una producción de época. Una serie que curiosamente, tras ver los dos primeros episodios que nos pasaron antes de su estreno, me han gustado, a pesar de mis reticencias iniciales. Y es que “Alta Mar”, cuenta con algunos ingredientes para ser un nuevo éxito de Netflix, aunque haya cosas que no convenzan a todo el mundo.

La primera temporada de “Alta Mar” (la serie se renovó por una segunda entrega antes de estrenarse), que consta de ocho episodios, nos sitúa en los años 40 a bordo de un grandioso transatlántico lleno de pasajeros que viajan de España a Brasil en busca de un futuro mejor, dos hermanas, Eva (Ivana Baquero) y Carolina (Alejandra Onieva), tan distintas como inseparables; un apuesto oficial, Nicolás Vázquez (Jon Kortajarena), al que el destino ha ubicado en el lugar equivocado; y un misterio por resolver: el asesinato de una pasajera cuyo nombre no aparece en la lista de pasajeros (sí, es una polizón).

Así se presenta esta serie creada por Ramón Campos y Gema R. Neira y escrita por Ramón Campos, Gema R. Neira Daniel Martín Serrano, Curro Novallas y José Antonio Valverde, y que cuenta con la dirección de Carlos Sedes. Una historia de intrigas, amor, asesinatos y mentiras, en el claustrofóbico escenario de un gran transatlántico. Con una buena ambientación que no chirría casi nada (¿parece que los personajes están en un barco?,  tal vez no) y que es capaz de introducirnos en la trama, mostrando la separación de clases a bordo del barco. Sumando a su favor la música. Sí, parece algo sin importancia, pero en otras series de Bambú como “Velvet” (y su continuación) o “Las chicas del cable”, la música no era para nada representativa del tiempo y lugar en el que nos situaba la narración. Más allá de recursos narrativos o de imagen de marca que pudieran tener estas series, sin duda que la música interpretada por el personaje de Laura Prats en el escenario del gran salón de baile del Barbara de Braganza (así se llama nuestro barco), ayuda y mucho a introducirnos en una época, mediados de los años 40, poco tiempo después del final de la Segunda Guerra Mundial.

altamar2En cuanto a la historia (será que me van los folletines de asesinatos, espías y amores imposibles) pero la que cuenta “Alta Mar” me enganchó desde el primer momento. Es cierto que ciertas situaciones se fuerzan en exceso, sin dejar mucho espacio a la especulación. A los malos se les ve a kilómetros que son los malos. Pero ¿no nos lo parecía el personaje de Billy Zane en “Titanic” nada más verlo? Prefiero mil veces una historia entretenida que peque de tirar de clichés que una, en la que se apueste por el exceso y la pompa pero que cuando te fijas mejor, estás más vacía que la calle Sierpes de Sevilla a las cuatro de la tarde en agosto. “Alta Mar” sabe lo que quiere, al menos, en los dos primeros episodios que he podido ver. Es entretenimiento puro y duro, con la suficiente dosis de intriga por la que querer saber qué es lo que está pasando en este barco. Un asesinato, un prometido que tiene mucho que ocultar, personajes siniestros que pululan por las cubiertas del barco, un romance en ciernes, algo de lucha de clases y un buen ritmo en la narración. ¿No es suficiente?

Puede que no. Esto de hacer una crítica no siempre es sencillo (mas bien nunca). Tampoco voy a decir que “Alta Mar” es la serie del año, pero ¿qué es un entretenimiento que hace notar? Eso seguro. Y lo es también por un reparto que cumple de forma correcta su cometido y en el que destaca Ivana Baquero (ya ha pasado mucho tiempo desde “El laberinto del fauno”), interpretando a un personaje femenino adelantado a su tiempo (¿es eso criticable como he leído por ahí). Una mujer valiente, apasionada, que no duda en decir lo que piensa en un momento en el que la mujer no tenía derechos, inteligente y con inquietudes literarias. ¿Un cliché? ¡Vale! La perra gorda para ti, pero su actuación convence.

altamar3El resto del reparto cumple, ya sea con las miradas aviesas y retorcidas de Félix Gómez y Eloy Azorín; ya sea con el tono desenfadado y de bon vibant de Tamar Novas o con la rudeza y la crueldad del personaje interpretado por Antonio Durán “Morris”. Incluso Jon Kortajerena esta correcto (ya es mucho) en su papel de primer oficial del barco y con un pasado en las calles del puerto. A todo el reparto hay que sumar la presencia de José Sacristán, que siempre se agradece, como gran actor que es.

Puede que “Alta Mar” tenga sus fallos, que haya personajes arquetípicos, que los decorados os parezcan de cartón piedra y que haya situaciones fuera de lugar y poco rigor histórico. En eso, cada uno puede ver luces donde sólo hay tinieblas, pero la nueva serie de Bambú Producciones y Netflix proporciona entretenimiento con una historia que engancha. Y que frente a lo excesivo, lo pretencioso y forzado (no voy a hablar de ese final) que me resultó “Instinto”, “Alta Mar” (al menos en su inicio) me ha hecho pasar un buen rato, dejándome con ganas de saber más sobre lo que sucede en este crucero lleno de intrigas, asesinatos y misterios.