“The Enemy within” es un thriller correcto pero previsible que no aporta nada nuevo

theenemywithincriticaEste pasado lunes Calle 13 estrenaba “The Enemy Within”, un nuevo thriller, esta vez ambientando en el mundo del espionaje, con pareja protagonista molona y una trama serializada ¿Os suena? No, no estoy hablando de “The Blacklist”, aunque tiene cierto parecido en su argumento de inicio. Y aunque la serie se deja ver, su trama tan concreta me plantea dudas sobre el futuro argumental de la serie y sobre el interés que pueda tener.

La serie se inicia con la detención de Erica Shepherd (Jennifer Carpenter, “Dexter”), subdirectora de operaciones de la CIA, acusada de traición y asesinato. Tres años después y convertida en la traidora más famosa de la historia de Estados Unidos, Erica es reclamada por el Will Keaton (Morris Chestnut, Rosewood) para que le ayude a capturar a un peligroso criminal y antiguo espía ruso que pretende acabar con Estados Unidos.

Leyéndome a mí mismo no puedo dejar de pensar en “Blindspot” pero sin los tatuajes de Jaimie Alexander. Es cierto que casi todo está escrito (o tal vez no) y que no siempre es fácil innovar y presentar una película, un libro o en este caso, una serie que te ofrezca algo nuevo y diferente para que te enganche. Pero o yo estoy saturado de thrillers conspiranoicos o en “The Enemy within” no hay mucha tela que cortar. Básicamente porque, aunque la serie se deja ver y los dos primeros episodios se pasan volando, la trama, al menos a priori no parece que vaya a tener mucho recorrido. Si hablamos de una serie que se emite en un canal generalista como es NBC en Estados Unidos, claro está. ¡Vale! “The Blacklist” también se emite en la NBC y acaba de renovar por una séptima temporada. Pero la serie creada por Jon Bokenkamp cuenta con varios puntos a su favor: el carisma de James Spader y su química con Megan Boone, el buen hacer de los secundarios que aportan y dan vida a la serie y la increíble galería de villanos que aparecen a lo largo de la misma.

theenemywithincritica2En cambio, en “The Enemy within”, nos encontramos con una pareja protagonista que no termina de funcionar. Ninguno tiene el carisma de James Spader, actor que ha hecho suyo el papel de Raymond Reddington, ni la serie cuenta a priori con un grupo de secundarios que aporten tanto al desarrollo de la historia. Jennifer Carpenter si está (al menos) convincente en el papel de madre y espía que traicionó a su país y que ahora quiere vengarse, sin dejar claro si se puede uno fiar de ella. Sin embargo, Morris Chesnut, no termina de coger el tono a un personaje embarcado en una cruzada personal para capturar al responsable último de la muerte de su prometida, una agente de la C.I.A. subordinada de Shepherd. Si por separado ya cojean los protagonistas principales, juntos la cosa no funciona y la falta de química es evidente. Si a esto unimos que los secundarios brillan por su ausencia y que el gran enemigo, sólo es una voz al teléfono, nos queda una serie bastante cogida con pinzas en ese aspecto.

En cuanto a la trama, aunque a priori interesante (como toda buena conspiración), no parece tener el suficiente recorrido argumental para que pueda sostenerse en el tiempo. Tenemos por delante una gran conspiración, con miles de espías ocultos a lo largo y ancho de Estados Unidos, preparados para activarse y derrocar al gobierno. Un enemigo en la sombra (que son los que suelen decepcionar cuando aparecen). Una infiltrada ¡Dios, era tan evidente! Y aunque vistosos, estos elementos por sí solos no te dan una buena serie, si te falta un reparto que funcione, con unos personajes que te importen, con los que empatices, aunque sean unos monstruos. El tener a priori una buena historia, no te garantiza el éxito, sino cuentas además con un guion que sepa desarrollar los acontecimientos sin apelar a los trucos de siempre y a giros de guion previsibles. Y en eso, al menos a mi “The Enemy Within” me parece una serie previsible que no aporta nada nuevo que la haga interesante por encima de la media.

Tenemos ejemplos recientes de este tipo de género de espías como la estimulante, aunque algo irregular “Cóndor”, o las británicas “Bodyguard” (de ritmo trepidante y final algo previsible) e “Informer”, que acumulan más méritos si tenemos que compararlas con “The Enemy Within”. Tal vez planteada como una miniserie, el interés por esta serie podría ser mayor. Pero con tanto estreno a la semana, hay que saber (o al menos intentarlo) gestionar las horas que tenemos disponibles para nuestro ocio diario. Y “The Enemy Within” se ha caído de mi lista.