“Press”: dos formas de entender el periodismo en el siglo XXI

pressA veces no se dan las circunstancias para ponerte a escribir. O simplemente no te sientes inspirado y no eres capaz de exprimirte el cerebro y juntar unas cuantas frases con sentido. No son excusas, pero, aunque han pasado algunos días desde que el 26 de febrero Filmin estrenara en España la serie británica “Press”, ya tocaba hablar de una de esas producciones que merecen ser vistas y analizadas, tanto por lo que cuenta como por como lo cuenta.

Creada por Mike Barlett, responsable de la premiada y alabada serie “Doctor Foster”, “Press” nos muestra dos formas de hacer periodismo totalmente opuestas. En un momento en el que las formas de dar información se ven empañadas por fuentes cada vez menos fiables, donde las fake news han ganado elecciones y con unos medios de comunicación que cada vez apuestan más por el sensacionalismo y la banalidad, “Press” es un estupendo retrato de lo peor y lo mejor del periodismo. En este caso centrándose en la prensa escrita y en el enfrentamiento de dos periódicos, el progresista de The Herald y el sensacionalista The Post.

En un momento en el que cada vez se lee menos prensa escrita y se recurre más a las redes sociales y a la viralidad de internet, lo que importa es un buen titular. El buen titular es el que provoque una reacción, la que sea. Ya sea manipulando la realidad al antojo de intereses partidistas o creando una historia, una realidad paralela para dar al lector lo que quiere, lo que desea. El morbo por el morbo con una fachada de servicio público. En eso, basa gran parte de su historia “Press”. Dos formas antagónicas de hacer periodismo, al menos en apariencia. Porque ambas buscan que sus historias sean leídas, que tengan impacto, que lleguen al mayor número de personas. Y para hacerlo, se puede mentir, saltar sobre el compañero de profesión, engañar, robar, intimidar y hasta extorsionar.

press2La serie de Bartlet no deja títere con cabeza. Ya sean periodistas o políticos, Medios de comunicación o el propio gobierno.  En esto la ficción inglesa es un gran ejemplo de cómo criticar a su propia sociedad sin que nadie se rasgue las vestiduras ni de que se acuse a sus responsables de ser partidistas. En cierto sentido, podríamos decir que estamos ante una serie de periodismo ficción. A muchos nos gustaría creer que la redacción de The Herald pueda existir en un mundo ideal. ¡Si habéis visto algún unicornio, avisadme! Aunque realmente, la realidad casi siempre (y sin el casi) supera a la ficción. En eso, creo que “Press” es capaz de enseñarnos como nos gustaría que fuera la realidad del día a día y como es realmente. En este caso a través de dos personajes presuntamente antagónicos, que defienden postulados periodísticos diferentes pero que en el fondo no son tan distintos. Aunque las formas de uno y de otro puedan parecer, tan dispares como el día y la noche.

Por un lado, el progresista de The Herald se presenta como un periódico elitista, que cuesta 2 euros y que pretende ser un medio consecuente con sus ideas, aspirando a presentar la información de una forma veraz, sin tergiversaciones, apoyándose en un periodismo a la vieja usanza. Pero que se ve anclado en un pasado que ya no interesa a nadie, en unos ideales que no venden y en unas formas de transmitir la información que no llegan a los nuevos lectores.
Y frente a este idealismo de “caballero sin espada” encontramos al Post, un periódico, que se vende por 50 céntimos y que pertenece a un gran conglomerado de medios con sus propios intereses. El Post es el pez grande que se come al pequeño. Un medio dirigido por Duncan Allen, su editor jefe, en la piel de un gran Ben Chaplin (Un mundo sin fin, Mad Dogs, Apple Tree Yards) que representa a ese periodismo sensacionalista. Un periodismo que más que informar, busca entretener (ser divertido, como el propio personaje afirma en un momento dado), sin dar lecciones de moral, sin importar a quien pisotear, a quien utilizar o a quien comprar.

press3El contrapunto a la figura de Allen (Chaplin), lo pone Holly Evans, editora de noticias de The Herald, a la que da vida (magníficamente) Charlotte Riley (Peaky Blinders). Una mujer que vive por y para el trabajo, que apenas tiene vida social y que cree que el periodismo es información y no espectáculo. Que hay que buscar investigar, contrastar y presentar la información, frente al puro sensacionalismo de la historia que vende periódicos. Y, sin embargo, aunque parecen dos ejemplos, de dos formas distintas de entender el periodismo, ambos en el fondo son más parecidos de lo que les gustaría pensar. Dos personas que viven por y para el trabajo y a los que les separa sus formas de “informar”. Una buscando e investigando para encontrar una historia, el otro creando la historia.

Cuando acabas de ver “Press” (cuyos seis episodios se pasan volando), acabas con la sensación de que en cierto modo estas obsoleto. Te da por pensar que hemos llegado a un punto en el que la obsolescencia arrasa con todo. Ya sea con la tecnología, pero también con el pasado, con las ideas, con la verdad. ¿Puedes confiar en un periodista de 35 años de carrera que ha falseado la realidad para crear historias impactantes? Seguramente no. Estamos inmersos en un siglo XXI en el que todo va a la velocidad de la luz. Donde la educación, los derechos sociales o la sanidad, importan menos que tradiciones arcaicas. En el que muchas veces no puedes confiar en lo que lees o en lo que ves, en parte por un periodismo cada vez más sectario y que no lucha por informar imparcialmente sino en busca de intereses propios o de terceros. Así que, periodismo ficción o no, “Press” conjuga de forma excelente el drama (sin excesos), con la crítica a una sociedad adicta al morbo y al espectáculo. Si eres suscriptor de Filmin no pierdas la ocasión y échale un vistazo. ¡No te arrepentirás!