“El Ministerio del Tiempo”: España y los perdedores

mitiemposegota2Con la noticia aún fresca de la esperada renovación (llevábamos casi dos años esperando) de “El Ministerio del Tiempo” por una cuarta temporada que se estrenará en 2020, no hay nada mejor que hablaros de uno de los cómics que ampliaron el universo de la serie de los hermanos Olivares. Si ya en su día os hablé de “Tiempo al tiempo”, esta segunda obra titulada “Mi tiempo se agota”, su historia nos narra dos misiones protagonizadas por Lola Mendieta y en las que se cruzará con dos personajes (uno de ellos involucrado recientemente en polémicas políticas) olvidados en esta España de los perdedores.

“El Ministerio del Tiempo” se ha convertido por méritos propios en una serie (no quiero decir de culto que está muy visto) que ha trascendido más allá de su medio audiovisual. Estamos ante una serie a la que su alrededor se ha construido todo un complejo universo transmedia: ficciones sonoras, novelas, ensayos, cómics, experiencias virtuales, videojuegos, juegos de mesa, … Que una producción de ficción sea utilizada por docentes de este país para enseñar historia, demuestra como la serie de Televisión Española es algo más que un mero entretenimiento.

Entre todo ese universo transmedia que ha dado lugar “El Ministerio del Tiempo”, sin duda el noveno arte ha servido de vía de escape para contar historias nuevas ambientadas en el universo creado por los hermanos Olivares. Como ya mencioné al principio, gracia a la colaboración de Aleta Ediciones se publicó en 2017 “Tiempo al tiempo”, una estupenda historia protagonizada por la patrulla original y en la que conocimos algo más del pasado de Salvador Martí y en cómo se hizo con el cargo de subsecretario del Ministerio. En 2018, de nuevo con el sello de Aleta Ediciones se publicó “Mi tiempo se agota” que en este caso contaba con el protagonismo absoluto de Lola Mendieta. Personaje auténtico robaescenas en las dos primeras temporadas de “El Ministerio del Tiempo” al que dio vida en la serie Natalia Millán. Y que, en la tercera, en una edad más temprana fue interpretado por Macarena García.

Volver a viajar en el tiempo, aunque no aparezca nuestra patrulla favorita, siempre es un placer y sacia la sed de los ministéricos de nuevas aventuras.  En el caso de “Mi tiempo se agota”, la acción comienza en el hospital donde Lola Mendieta vive sus últimos momentos, sufriendo los efectos de los viajes en el tiempo durante su trabajo con la empresa norteamericana Darrow. Vuelve a encontrarse con Salvador Martí al que le ofrece el libro completo de las puertas si acaba con el proyecto de Darrow, antes de que tenga lugar y así salvar su vida. Mientras espera la respuesta a su oferta (los fans de la serie ya sabéis cual fue), en compañía de su “hija” Lucía, Lola Mendieta viaja a través de sus recuerdos, a dos de sus misiones que terminaron marcando su destino como agente del Ministerio del Tiempo.

Primero viajaremos hasta 1741 y seremos testigo del sitio de Cartagena de Indias por parte de los ingleses y conoceremos a Blas de Lezo, artífice de la victoria final. Mito y realidad se entrecruzan en la vida y milagros de este marino vasco, un personaje que se vio envuelto en polémicas partidistas enfangaron la imagen de alguien que no era de derechas ni de izquierdas. Simplemente fue un soldado al servicio de la Corona española y cuyas actuaciones deben ser analizadas desde un punto de vista historiográfico y en ningún caso con la mirada de una persona del siglo XXI. Algo que se tiende a hacer cuando se analizan y se crítica momentos, situaciones, hechos y personajes históricos sin utilizar el contexto en el que tuvieron lugar. En esta aventura de “El Ministerio del Tiempo”, se nos mostrará al Blas de Lezo heroico, tenaz y orgulloso cuyo infausto destino quedaría sellado tras su victoria en Cartagena y las falsas acusaciones del virrey Eslava.

Primer revés para Lola Mendieta cuyos recuerdos nos llevaran posteriormente al Madrid de 1933, donde la todavía agente del Ministerio tenía la misión de proteger a Emilio Herrera, ingeniero militar y cuyos estudios influyeron decisivamente en la elaboración por parte de la NASA de los trajes espaciales de sus astronautas (¡Ahí es nada!). Una misión que deja frustrada a Lola, que sigue sin entender la verdadera misión del Ministerio. Proteger a Emilio Herrera no le produce ningún bien a este científico español, que fue amigo de Einstein y consultor de la UNESCO. Un personaje polifacético, de ideas políticas conservadoras pero de pensamiento científico moderno, pronosticando la llegada del hombre a la Luna allá por 1932 y cuya labor había quedado en el olvido hasta el año pasado, cuando diversos actos llevados a cabo en Granada (su ciudad natal) unida a la restitución del Gobierno, han recuperado para el gran público la figura de este personaje que fue presidente de la República en el exilio y que ha sido uno de los grandes olvidados de nuestra Historia.

En un país de apariencias, donde se valora lo que tienes frente a quién eres y que puedes ofrecer, siempre olvidamos de dónde venimos. La Historia está ahí por algo. Para saber de dónde venimos, en que hemos fallado, para aprender de nuestros errores. España, el país de los olvidados. Es un país que encumbra a los mediocres y condena al olvido, al ostracismo, a los mejores. Un país donde la corrupción campa a sus anchas, con unos políticos en su mayoría que solo se preocupan de sí mismos. En ello está la esencia de El Ministerio del Tiempo. Y en el caso de “Mi tiempo se agota”, una muestra de cómo en este país no valoramos el esfuerzo, la dedicación, el talento y el genio. Como bien descubre Lola Mendieta en sus misiones, en este país se cultiva la envidia con saña del que destaca por méritos propios. Esta última aventura llevada al cómic, destila la misma melancolía y tristeza que trasmitía en determinados momentos nuestra serie favorita. Y a pesar de que la confirmación de la renovación (aunque antes se comentará el día de los Inocentes) se diera a conocer a través de una simple entrevista, cuando está serie por su influencia y su calidad (a pesar de lo que hayan querido enfangar diversos “medios”) hubiera merecido un anuncio a bombo y platillo, no puedo por menos alegrarme y contar los días para ver los nuevos episodios de “El Ministerio del Tiempo”.

¡Finalmente los olvidados fueron escuchados!