“Tiempos de guerra” apuesta por el amor en la contienda para suceder a “Velvet”

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“Tiempos de guerra” es el nuevo melodrama creado por Bambú para Antena 3. Y como no podía ser de otra forma en cualquier ficción de la productora, la serie cuenta con una estética muy cuidada, así como con la participación de actores habituales de la casa: Amaia Salamanca (Gran Hotel), Alicia Borrachero (Bajo sospecha), Verónica Sánchez (Gran Reserva: El origen) o Pepe Sacristán (Velvet). También encontramos nuevos fichajes, como el de Álex García.

El piloto de la serie comienza con una secuencia de lo más acertada y que engancha al espectador desde el primer momento. En ella se alternan las imágenes de la Guerra de Marruecos con la idílica vida de la protagonista, Julia Ballester. Es decir, que se produce un choque entre lo estrepitoso del conflicto armado y la tranquilidad que desprende la mujer tocando el piano. Este arranque está al mismo nivel que su final. Por tanto, los problemas los encontramos durante el camino.

Para empezar, se supone que “Tiempos de guerra” cuenta la historia de un grupo de enfermeras y señoras de la alta sociedad que llega a Melilla para atender a los soldados heridos en la Guerra de Marruecos. Su otro objetivo es crear un hospital de la Cruz Roja por petición de la reina Victoria Eugenia. Sin embargo, la serie trata más bien sobre los amoríos de esas enfermeras con los militares en medio de la contienda, pues en el piloto son las tramas amorosas las que tienen todo el protagonismo.

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Y es que como decíamos, la serie tiene un buen arranque, pero a partir de ahí la mayoría de las escenas más crudas parecen estar al servicio de los líos de faldas de los personajes: la tensión sexual entre Julia (Amaia Salamanca) y Fidel (Álex García), y entre Pilar (Verónica Sánchez) y Luis Garcés (Cristóbal Suárez) es evidente aun cuando están siendo atacados por el bando enemigo.

Esta apuesta hace que se dejen en un segundo plano aspectos más interesantes como la adaptación de las enfermeras a su nueva vida en Melilla. Hasta el personaje de Magdalena Molina, que es la que, a priori, tenía una imagen más inocente de la guerra, tarda segundos en acostumbrarse a las exigencias de su profesión durante el conflicto. Dicha inverosimilitud también es culpa del deseo de nutrir a la serie de un mayor ritmo, que, por otro lado, es uno sus puntos fuertes.

Con todo esto, “Tiempos de guerra” pretende alzarse como la sucesora de “Velvet”, la ficción más exitosa de Antena 3 de los últimos años. Sin embargo, la nueva serie de Bambú Producciones carece de la chispa de su predecesora, así como del enganche de otro de los melodramas de la casa: “Gran Hotel”, en la que la tramas amorosas estaban mejor conjugadas con otros aspectos como el suspense. Habrá que esperar para comprobar si “Tiempos de guerra” acaba cumpliendo su cometido. De momento se alza como una serie argumentalmente correcta con una factura visual innegable.