Grandes mentirijillas de la HBO

big_little_lies-wrap_party-croppedHBO España estrena el lunes 20 de febrero la miniserie de 7 episodios “Big Little Lies”. Adaptada nada menos que por David E. Kelley, y con un reparto abrumador: Reese Witherspoon, Nicole Kidman, Laura Dern, … ¿tiene lo que hay que tener para pasar al panteón de producciones memorables de la HBO?

En breve, no. La miniserie no es mala, pero moderemos las expectativas.

El trío de archiconocidas actrices, acompañadas de Shailene Woodley y Zoë Kravitz (dos actrices de menos rango, pero con papeles a su medida), protagonizan esta historia de mujeres en diferentes puntos del espectro familiar y profesional, y que arranca de un evento un tanto ridículo en la nueva escuela de sus respectivos hijos. Ah, y también alguien ha matado a alguien.

No es mucho spoiler mencionarlo, porque es justo lo que se ve después de los créditos del primer episodio. Y a lo largo del episodio. Y a lo largo del resto de episodios, con un irritante conjunto de personajes terciarios que ejercen de coro griego para asegurarse de que si no te has dado cuenta de algo sutil, te vas a enterar sí o sí. Completamente innecesario, teniendo el arsenal de actrices que tiene la serie. Ah, y no te vas a enterar de quien ha muerto, o de quien le ha matado, hasta el último episodio. Así que paciencia. O mejor aún, ignóralo hasta que pase.

La serie ha sido un proyecto de Witherspoon que, al parecer harta de los papeles disponibles para actrices como ella, se montó su propia productora (Pacific Standard) en 2011 y ha encontrado un filón en las adaptaciones de libros a cine (“Perdida”, “Alma Salvaje”) y ahora a TV con “Big Little Lies” (con Kidman como co-productora). Una producción cuidada, situada en Monterey (California, no en la Australia natal de la autora del libro), por lo que las puestas de sol abundan como fondo de escenario, así como unas casas espectaculares que dejan claro el estatus de las protagonistas (excepto la que duerme en un sofa-cama).

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La red de historias presentadas a lo largo de los seis primeros episodios culmina en un septimo episodio cuyo momento cumbre es el evento social donde las protagonistas van finalmente todas vestidas como una versión de Audrey Hepburn, como ya habremos visto siete veces en los créditos (una oportunidad de sorprender desperdiciada). Mucho me temo que, si se ha prestado atención durante la serie, las revelaciones finales van a saber a poco.

La trama más interesante (e incómoda) con diferencia es la de la pareja Kidman/Skarsgård. Es la que justifica mejor el ver la serie. El resto de las tramas no dejan de ser interesantes, pero pecan bastante de previsibles. Sin duda hay que tratarlas como las piezas de un ajedrez, que tienen que estar cada una en su sitio al final de la partida.

En resumen, la serie merece verse, no es una inversión de tiempo desproporcionada. Y la historia empieza y acaba, sin cliffhangers, lo que es de agradecer. Pero no es razón para apuntarse a HBO España.