“Sin Límites”, algo más que un mero entretenimiento

sinlimitesNo pude hablaros de esta serie cuando se estrenó en FOX, debido a diversas circunstancias personales. Pero ahora que a partir de este jueves 24 de noviembre, la cadena naranja emitirá de nuevo la serie desde el principio, al igual que está haciendo Paramount Channel desde hace semanas, creo que es el momento oportuno para reivindicar una serie que desgraciadamente fue cancelada.

Y diréis con razón, que si fue cancelada para que molestarse en verla o simplemente que quizás no fuera tan buena si no ha pasado de una primera temporada. Y tendríais razón. Sin embargo, estas objeciones no evitan reconocer que “Sin Límites” fue una serie minusvalorada y que merece sin duda, echarle un vistazo.

He de reconocer que soy de los que desconfían de las adaptaciones, remakes o secuelas de éxitos (o no tanto) cinematográficos. Encontramos alguna excepción como fue en su momento “Buffy, cazavampiros”, que de un fracaso comercial en el cine, se convirtió en una serie de culto que incluso hoy en día sigue viva en el noveno arte. Pero por lo general, este tipo de proyectos terminan fracasando, como sucedió en la pasada temporada televisiva con “Minority Report” o en la actual con “Frequency” y “El Exorcista” (aunque está finalmente ha sido renovada). Desgraciadamente, un final equivalente al que finalmente tuvo “Sin Límites”, cuando no fue renovada tras emitir su primera temporada completa.

Cuando supe que se había aprobado convertir en serie “Sin Límites”, una película que se sitúo número 1 en la taquilla norteamericana en 2011 y, que encauzó la carrera de Bradley Copper, no la coloque entre mi lista de preferencias para la nueva temporada. Eso, a pesar de haber visto la película y haber pasado un buen rato viéndola. Sin embargo, su éxito de audiencias (algo que no siempre es sinónimo de calidad) en Estados Unidos en sus primeras semanas de emisión y sobre todo la recomendación de mi amigo Antonio Bueno, me llevaron a darle una oportunidad. Y pasado el tiempo, no puedo estar más encantado con la recomendación, y a pesar de su cancelación final, disfruté de la serie hasta el último momento.

La película protagonizada por Bradley Copper, que en la serie ejerce de productor ejecutivo, y hace alguna aparición esporádica a lo largo de la temporada, relata la vida un escritor en paro y sin inspiración a quien su novia le acaba de dejar. Por esas casualidades de la vida (algunos ya quisiéramos esas casualidades en nuestra vida), termina en su poder una droga llamada NZT. Esta sustancia sintética cambiará la vida de Eddie Morra (personaje al que da vida Copper), ya que está droga le permitirá aprovechar todo su potencial cognitivo. El fármaco le permitirá recordar todo lo que ha visto, leído o escuchado, e incluso aprender idiomas de forma fluida con tan solo escucharlos. Con el NZT a Eddie le llegará el éxito pero también los problemas, ya que se verá envuelto en una trama criminal y será perseguido por gente desesperada por conseguir NZT.

La serie nos sitúa cronológicamente años después de los sucedido en la película dirigida por Neil Burger. Y si en el film, Bradley Cooper desprendía su magnetismo y carisma en cada fotograma, en la serie Jake McDorman (curiosamente los dos coincidieron en “El Francotirador de Clint Eastwood) se convirtió en todo un acierto como protagonista absoluto de “Sin Límites” dando vida a Brian Finch. Basicamente es él la razón de que guste tanto la serie. En este caso dando vida a un músico fracasado de 28 años, sin perspectivas de futuro pero que, por aquello de esas casualidades, que ¿solo? pasan en la ficción, termina en posesión de NZT, algo que le llevará a trabajar finalmente para el F.B.I. y a cruzarse en el camino del senador Eddie Morra, al que da vida Bradley Copper.

Como digo, la serie es Jake McDorman. Es su voz en off narrando la acción, sus discusiones con su otro yo cuando ingiere su ración diaria de NZT y esa pose de niño travieso que intenta vivir la vida al límite cada segundo, porque ahora la perspectiva, aunque ha cambiado gracias a la droga, no puede evitar ser ese joven desastre que era antes.

“Sin Limites” no es una serie coral. Los personajes que interactúan con el protagonista no están a la altura, salvo quizá Jennifer Carpenter, a la que recordaréis por ser la hermanísima de “Dexter” y que aquí interpreta a una agente del FBI al cargo del impredecible Brian Finch. El resto orbitan alrededor del protagonista sin hacerle sombra, y eso quizá sea una de las debilidades de la serie. Las amenazas a las que se enfrenta Brian Finch son fácilmente solventadas gracias al NZT y eso precisamente limita el avance de la serie. Aunque no evita ver el episodio con una sonrisa en los labios, tanto por la actitud despreocupada del personaje como por las originales formas narrativas que se utilizan en cada uno de ellos, para que de forma visual veamos cómo trabaja el cerebro de Brian.

A pesar de todo, es una lástima que la serie, cuando más interesante se estaba poniendo, con la trama del senador Morra y el grupo que buscaba hacerse con el poder gracias al NZT en pleno apogeo, “Sin Límites” fuese cancelada. Justo cuando la serie estaba encontrando su tono, apostando por algo de sustancia, se nos acabó la diversión.

A pesar de lo que pasó finalmente. Dadle una oportunidad. Pasaréis un buen rato. Y sin drogas de por medio.