“Guerra y Paz”: ¿Y los personajes?

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Ayer se estrenaba en Movistar+ #0 la décima adaptación de Guerra y Paz, esta vez a cargo de la BBC. Un regalo para los espectadores y los amantes de la literatura rusa del siglo XIX. Novela del grandísimo León Tolstoi, Guerra y Paz narra las aventuras y desventuras de la aristocracia rusa, la lucha sangrienta contra el avance de las tropas de Napoleón y un curioso triángulo amoroso.

Si bien la obra más conocida del escritor ruso es Anna Karenina (y la más adaptada), hay que hacer apunte a que Guerra y Paz es una historia poli argumental, en dónde no sólo destacan las historias de amores traumáticos que tanto parecían apasionar a Tolstoi, sino también la férrea crítica que siempre hizo a sus coetáneos de la aristocracia rusa. Ambientada medio siglo antes de su época, no erraba ni distaba mucho el literato ruso en los usos y costumbres de la sociedad de principios del XIX y que, tampoco, varió hasta la Revolución Rusa de 1917.

La BBC, bajo la dirección de Tom Harper, director de La Mujer de Negro o de algunos capítulos de series aclamadas como Peaky Blinders o Misfits, ha sabido utilizar el talento del director londiniense para contarnos y desmenuzarnos las diferentes tramas de esta aventura histórica.

Lilly James (Cenicienta, Downton Abbey), Paul Dano (12 años de exclavitud) y James Norton (Happy Valley) componen el trio principal. En cambio, en el piloto sólo nos centramos en los dos protagonistas masculinos, un bastardo bastante perdido en la vida, cuyo padre lo hace conde (ante la incredulidad de los demás nobles) y un militar noble, cabeza de familia, cuyo único camino es la autodestrucción. A la joven sólo la apreciamos como una ilusa muchacha más preocupada por un matrimonio que por el mundo que la rodea, sin tener en cuenta las duras implicaciones que suponen una guerra. Es decir… puros estereotipos.

La cadena británica, como siempre, nos ofrece una obra en la que los detalles están cuidados al máximo, en dónde el diseño de producción cobra más importancia que la propia historia en sí. No obstante, la historia sigue ahí, quiere ser contada, y se utilizan todos los recursos para ello. Entre las plumas y los satenes, entre los colores de los decorados y las impresionantes escenas bélicas, se palpan las diferentes historias. Se adivinan.

No obstante, por mucho que se palpe la historia, faltan los personajes. Los entrevemos, pero somos incapaces de leerlos, parecen básicos, sin forma. Parecen trozos de cartulina colgados en un escenario inmensamente cuidado. Pero no se mueven. No dicen nada más que sus palabras. Sus gestos apenas hablan de ellos.

Y es curioso, porque la dirección es buena, es delicada y con un gran gusto. Harper sabe trabajar el conjunto, es una obra coral y lo muestra con planos abiertos en dónde configura el escenario, en dónde muestra tanto la época como el movimiento de los personajes dentro de ella, sus relaciones. Incluso sus planos cortos buscan la expresividad, el contar algo más, el que sus personajes se manifiesten. Pero no lo logra. No él, tal vez el guion, tal vez los actores, tal vez la historia en sí…

Y aun así, la recomiendo. Porque sé que tiene que haber algo. La adaptación tuvo una media de 7,1 millones de espectadores en Reino Unido. Y por algo será. Tiene que haber algo que no he visto, porque el espectador de la BBC en cuanto a series es bastante exquisito y crítico.

Por eso os animo a seguirla. De verdad, al menos disfrutaréis de la dirección de Harper y de la propia historia. Guerra y Paz se emite todos los domingos a las 21:35 en #0 de Movistar+.