“Fear the Walking Dead”: El temor que se retrasa

fearthewalkingdeadO, al menos en la serie, parece que nadie se da cuenta de lo que verdaderamente está sucediendo, ni de que el mundo, tal y como lo conocemos, está a punto de dejar de existir.

Algunos que sí lo perciben y se preparan para el fin del mundo, son tildados de paranoicos o se les engloba en el grupo de “aquellos con problemas mentales no tratados”. Y eso que suelen ser discretos porque conocen de antemano las reacciones escépticas de la gente.

La serie recibió muchas críticas en sus primeros capítulos, sobre todo por haberse centrado en “una familia disfuncional”: Una pareja de “segundas nupcias” con hijos de matrimonios anteriores, uno de los hijos enganchado irremediablemente a la heroína y los otros totalmente indiferentes a sus entornos familiares, encerrados en sus propios munditos rebeldes.

Todas esas críticas me hicieron poner un poco más de atención que la habitual en el argumento de la serie y, al final de la primera temporada, ofrecen una breve “explicación” de por qué uno de los protagonistas de este acercamiento al fin del mundo es drogadicto. No es que la historia sea magistral, pero es un cierre de círculo que, al menos para mí, tiene su encanto.

Supongo que la gente se esperaba más acción “zombie” y la verdad es que ésta se va soltando a cuentagotas hasta los capítulos finales de la temporada.

Haciendo una interpretación de lo que la serie dice “entre líneas”, pareciera que los acontecimientos se vieran agravados por el absoluto y total hermetismo de las autoridades, gobiernos y medios de comunicación respecto a lo que está pasando, no sabemos si porque lo ignoran o, porque, simplemente y como siempre se niegan a revelarlo. El caso es que la población de Los Ángeles se indigna cuando ven que una persona, aparentemente sin hogar, es acribillada a manos de la policía sin motivo aparente y eso desencadena un rápido avance de las dificultades de contención del problema.

Para cuando la gente se da cuenta de que las calles están llenas de gente putrefacta que muerte todo lo vivo que se le pone por delante ya es demasiado tarde. En el ínter, las fuerzas del orden actúan como lo hacen siempre en las películas: abusando de todo y sin dar ninguna explicación. En la serie hacen un pequeño “guiño” a los crímenes de guerra que sabemos se cometen por los ejércitos cuando están de misión, sobre todo fuera de sus propios países, pero no lo suficientemente contundente para mi gusto, ante el tambaleo de todo el orden establecido.

Aparte de eso, la narrativa de la serie es de esas típicas que te hacen encabronar y gritarle a la tele todo lo que tiene que hacer y no hace. Los efectos visuales y digitales están muy bien logrados al mostrar una ciudad tan atiborrada como Los Ángeles casi en ruinas, desierta de vivos y con los restos de lo que, en su momento, fuera un éxodo de refugiados frustrado.

Mi corazoncito se aceleró con la trama y, para mí, eso es suficiente en un producto que está hecho para entretener. Vamos, que me va gustando.

Me da un poco de tristeza ver que cada vez más la gente critica con total ligereza el trabajo de las personas. El listón en el tema series está cada vez más alto, lo cual dificulta todavía más ofrecer productos novedosos y atractivos. Sin embargo, quienes las producen, se las ingenian para seguir entreteniéndonos con cada vez mayor calidad, enfrentando a un público cada vez más exigente.

Está bien que quienes trabajan en el mundo de producción de las series se esfuercen al máximo y se superen cada vez, pero creo que también sería interesante que nosotros, como público y consumidores, recordemos que detrás de cada serie hay muchas personas involucradas que trabajan duro y que pueden sentirse desanimadas ante críticas vacías. Invito a que seamos más conscientes de que en las redes sociales hay personas detrás de las palabras, personas que merecen respeto y tolerancia.

Se vale decir “me gustó por esto” o “no me gustó esto otro”, pero no usar descalificaciones carentes de utilidad y de mensaje, sólo porque estamos inmersos en un universo infinito de “opiniones”.

Demos un poco de cuartelillo a todos aquellos que se exprimen el cerebro buscando ideas nuevas para plasmar en la pantalla y consiguen llevarlas a la producción final con una calidad más que aceptable.

Si algo no te gusta, siempre puedes cambiar de canal o apagar la tele.