“The Affair” y las cinco W

009portada

En el periodismo existe una máxima considerada fundamental para poder dar respuesta a una información completa, y es que debe contestar a las preguntas de qué, quién, dónde, cuándo, por qué y cómo. Se le llama las cinco W porque se corresponde con las palabras what, who, where, when y why del inglés, con un how de regalo que queda ninguneado en lo que a su inicial se refiere. La segunda temporada de The Affair, vistos los dos primeros episodios, parece que por fin nos dará el informe policíaco en el que todas las incógnitas serán resueltas.

Es inevitable hablar primero de una de las grandes novedades, la inclusión de los puntos de vista de Helen y Cole, tratados en la primera temporada como sujetos accesorio, siempre a la disposición de Alison y Noah, vistos a través de sus ojos, con sus impresiones. Se trata de un gran acierto ya que permite profundizar más en estos personajes, conocerlos desde sí mismos, sin pasar por el filtro de sus respectivos excónyuges. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que, a veces, esta incorporación de voces podría suponer un obstáculo para el avance de la trama. Que existan cuatro perspectivas en diez capítulos estructurados cada uno en dos partes puede desembocar en una sensación de estancamiento que ya hizo apariciones estelares en la primera temporada. Mientras que es un recurso muy interesante desde el punto de vista narrativo y teórico, para el espectador puede resultar tedioso contemplar cómo esta suma de protagonistas absolutos hace que la historia se centre en una mayor cantidad de información realmente no muy significante.

00901

Para los que no solo vemos las series como espectadores puros y duros, sino que queremos ver algo más allá, siguen siendo absolutamente adictivos todos los detalles que no cuadran. Las distintas ropas (¿soy el único que ha visto a Cole con más barriga en su relato que en el de Alison?), las actitudes, el intentar averiguar quién dice la verdad, quién miente, si es cierta la teoría de que la perspectiva de Noah es en realidad su libro, quién simplemente se ha olvidado de detalles o quién busca salvaguardarse. Hasta el punto de por qué alguien se muestra con un carácter más frío y distante que el que otros perciben.

Esta sensación de pérdida no se hace patente solamente en la parte amorosa, sino también en la policíaca (Aprovecho para decir un pensamiento en alto: ¿Está esta parte relatada desde un punto de vista objetivo, simplemente incorporando a cada personaje tras darle voz en la línea temporal anterior, o cada una de estas píldoras también están sujetas a sus subjetividades? Se admiten comentarios). Todos creímos saber, al final de la primera temporada, quién era la víctima. Ahora, habiendo pasado el tiempo, con nuevos escenarios de por medio e incluso aquella relación clandestina completamente ignorada, no parece ser el caso. Con Noah enjuiciado, parece que esta será, por fin, la temporada en la que nos den un nombre y apellido.

00902

Pero esto es simplemente una teoría de un espectador sin acceso previo ni a los guiones ni a los episodios no emitidos. Lo que sí se puede decir sin temor a equivocarse es que esta temporada tendrá un claro protagonista, que es la vida de estas cuatro personas una vez todas son conscientes del vínculo afectivo existente entre Noah y Alison. El proceso de divorcio, la separación geográfica, los reencuentros, todos esos cambios vitales que harán que se encuentren absolutamente perdidos. Al final nosotros, con los que juegan al despiste, a los que nos dosifican (demasiado) la información, no somos los únicos absolutamente descolocados con todo lo que está pasando tras esas vacaciones fatídicas en Montauk.

Un pensamiento en ““The Affair” y las cinco W

Los comentarios están cerrados.