La franja frente al producto o la estrategia de programación de The Blacklist

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Vivir pegado a las audiencias televisivas es un verdadero mundo del que, una vez te metes, es prácticamente imposible salir. Quieres saber cómo están funcionando las series que te gustan, cómo les va a sus competidoras, te indignas con que esa de la que viste un par de capítulos y te pareció insufrible tenga unos demográficos estupendos y te alivia saber, aunque no sirva de mucho, que esa que te parece mona y no tiene unas audiencias demasiado buenas está funcionando bien en la reproducción en diferido. Pero no solo sirve para eso, sino que a veces también pone de manifiesto estrategias de programación que muchas veces tienen más que ver con cubrirse las espaldas que con conseguir audiencias millonarias y el primer puesto en el ranking.

Me explico. La temporada pasada, los lunes eran sin duda el gran día para la NBC. Gracias a The Voice –su talent show sin apenas rival en los demográficos- y el filón de la recién estrenada The Blacklist, prácticamente era imposible que ninguna de sus competidoras se pusiese a su mismo nivel. Al comienzo de esta temporada, siguió manteniendo su estatus. NBC, consciente del importante declive de su anterior must-see TV de los jueves, se arriesgó a recolocar el drama de James Spader los jueves a las 9 de la noche, frente a Scandal, y dejar la franja libre. El colchón del talent era muy importante a la hora de inflar un poco las audiencias inicialmente, pero tal como demostró el fracaso de Asuntos de Estado no es definitivo: la serie protagonizada por Katherine Heigl se derrumbó con soplarle en la punta de un dedo, cosa que no le sucedió en ningún momento a The Blacklist en temporada y media.

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Algunos se echaron las manos a la cabeza con este cambio, sobre todo al ver que el resultado distaba bastante del que obtenía en su anterior ubicación. The Blacklist pasó de un 2,5 al 8,4 post-Super Bowl y, una vez en los jueves, se ha instalado en una media del 1,8. Y sin embargo esta decisión ha sido un total acierto. ¿Por qué? Porque a veces hay que sufrir daños colaterales antes que padecer uno mayor. Y frente a los pésimos datos obtenidos por las comedias Bad Judge y A To Z, más propias de The CW que de una de las big three, The Blacklist funciona a las mil maravillas: ha aumentado los datos de su franja en un envidiable 105%. Y, con esto, NBC se salva de la catástrofe absoluta en una de sus noches más difíciles de las últimas temporadas. Pero no solo eso: mientras que las audiencias de las cadenas en abierto están cayendo en picado estas últimas semanas, The Blacklist apenas ha variado su número de fieles y se coloca cada vez más cerca de una debilitadísima Scandal que ha recuperado los modestos datos de su primera temporada.

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Maquillar datos es una estrategia que en España se conoce a la perfección. ¿Cuántas veces hemos visto esas promociones en las que todas las cadenas han parecido ganar la misma noche? “Emisión no deportiva más vista del día”, alargar programas hasta las 2 de la madrugada para arañar décimas de share… Con The Blacklist en la noche del jueves, la cadena consigue que al menos una de sus series de la noche obtenga datos más que suficientes para la renovación (tanto Allegiance como The Slap han sido sonoros fracasos), y sin necesidad de recurrir a medias tintas. ¿Preferiría NBC que siguiese obteniendo los datos que cosechaba anteriormente? Claro que sí. ¿Pensaba que los mantendrían en su cambio de noche? Seguramente. ¿Al final les acaba siendo beneficioso perder un poco de audiencia a favor de “salvar” una noche? Sin duda, incluso marcando mínimos históricos. Siempre les quedará The Voice para intentar volver a lanzar una serie de éxito con ese colchón. Y, si no lo consiguen, The Blacklist puede volver al lugar privilegiado del que muchos creen que no debió salir nunca. Sus datos de reproducción en diferido (el último que se conoce: el capítulo del 19 de marzo aumentó un 94% su demográfico, del 1,8 al 3,5, y un 62% sus espectadores, de 8,6 millones a casi 14, en siete días) indican que su audiencia sigue siéndole bastante fiel aunque no sea en directo.

2 pensamientos en “La franja frente al producto o la estrategia de programación de The Blacklist

  1. Fan absoluto de James Spader. Su papel en “The Blacklist” lo eclipsa todo, es como un agujero negro que atrae hacia su interior, todo lo que le rodea. Me alegra saber que este cambio de día en USA, a los fans de este lado del charco nos deja con la tranquilidad de que allí la serie sigue funcionando en audiencias.

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