“THE HOUR”: ¿por qué dicen “MAD MEN” cuando quieren decir “THE NEWSROOM”?

TheHour600250Dentro de las numerosas series británicas que cada año llegan a las televisiones procedentes de las islas, el nivel de calidad siempre es alto, muy alto. No hay demasiadas en los últimos años que puedan despreciarse, sobre todo para un seguidor de series habitual. Sin embargo, a pesar de esa altísima nota media de todas las que se emiten, de vez en cuando hay una que destaca sobre las demás, que llega donde otras no osan siquiera imaginar, o que aporta cualidades insospechadas para el formato televisivo, o para algo destinado, principalmente, al entretenimiento. The Hour cumple todas y cada una de esas premisas.En origen, el estreno de The Hour en 2011 vino trufado de comentarios comparativos con Mad Men… Ni los inquilinos de Madison Avenue estaba en el punto evolutivo posterior, ni se había visto la serie inglesa más que en imágenes… Claro, las imágenes de gente vestida de los años 50 pueden resultar comparables. Comparar lo que esa gente hace o dice, ya es otro cantar.

The Hour es el nombre de un prestigioso programa informativo y de entrevistas en la BBC en los años 50. En su primera temporada (2011), consigue desarrollar en paralelo el ambiente interno de la cadena y del programa, sus problemas de gestión, incluso sus “asuntos personales”, con una trama de espionaje de alto nivel (guerra fría, demasiado reciente la Segunda Guerra Mundial y los bombardeos sobre Londres, y todos esos eventos de la parte central del siglo), que hace absolutamente inevitable inmiscuirse en cuerpo y alma en la narración y en las vivencias de los personajes.

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La segunda temporada (2012) da un paso más allá y, en lugar de mezclar la investigación periodística con acontecimientos políticos en modo thriller, como hizo brillantemente en la primera temporada, se lanza al abismo de la crítica social, racismo, prostitución, y explotación laboral, con una adecuada dosis de trama política detrás. Los personajes (todos los personajes) dan un paso al frente, se desarrollan en coherencia, pero cada uno a su modo, y las tramas secundarias (como ocurre con frecuencia en las series británicas) asfixian la atmósfera, hasta dejarte sin palabras y hasta sin parpadeos, no vaya a ser que se pierda algún detalle significativo.

En la parte argumental, es razonable acordarse de esa serie que iba para leyenda, y se ha quedado en un puñado de episodios, que es The Newsroom (cuya tercera y última temporada de seis episodios se emitirá en noviembre, tras dos retrasos anteriores durante el verano). Su creador, Aaron Sorkin, pretendió dar lecciones de periodismo y, lo que es más peligroso, de moral y educación sociopolítica, y le salió una especie de pantomima demasiado forzada, en la cual no hay ni un solo personaje que no resulte exagerado, histriónico a su manera, perdido en tanta regla preestablecida por su creador. La serie en conjunto es agradable de ver, pero nada tiene que ver con una serie canónica de periodismo realista, lo cual era su intención. Es más un melodrama alimentado por ese ritmo frenético de las narraciones televisivas de Sorkin, que sirve para ocultar en parte las muchas carencias de la serie, tanto en fondo como en forma.

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Sin embargo, The Hour llega donde The Newsroom solo soñó con llegar. Es una serie capaz de mezclar la realidad histórica con toda su crudeza (no jugueteando con los tiempos para beneficio de un mensaje evangelizador), contada por unos personajes coherentes, que crecen y se desarrollan, pero nunca pierden su razón de ser. Los acontecimientos de la época son narrados con el realismo y el detalle que muestran un trabajo honesto y bien documentado, pero sin perder la intriga que crea el argumento inventado, ni las aportaciones de cada personaje en su justa medida. Numerosas nominaciones a diversos premios reconocieron este excelente trabajo, culminado con el Emmy a mejor guión por la segunda temporada de la serie cuando, paradójicamente, la BBC ya había anunciado su cancelación.

Ahora precisamente que estamos a escasos días de que clausure sus emisiones The Newsroom (rogamos una oración por su alma fallida), es un buen momento para que cualquier seriéfilo le dedique unas horas al placer de zambullirse en una verdadera trama periodística imbricada en la más rabiosa actualidad. Sin sobre actuaciones, sin paternalismos, sin lecciones de moralina, sin aprovecharse de los hechos para contarlos de modo caprichoso. Sólo televisión.

Un pensamiento en ““THE HOUR”: ¿por qué dicen “MAD MEN” cuando quieren decir “THE NEWSROOM”?

  1. “Trágica”. Es el único calificativo aceptable para la cancelación de esta serie.

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