La televisión, de rey a sirviente

vodUn año más el consumo de televisión y los cambios que se han producido y siguen produciéndose en su modelo siguen siendo objeto de debate en el festival que realiza Canal+ junto a los principales canales temáticos de entretenimiento. Las series son uno de los productos estrella de la televisión y no podían resultar ajenas a la transformación tecnológica y de hábitos en la que se inmersa la televisión.

Durante el festival de series tuvo lugar el taller “TV Revolutum: la revolución del VOD”, donde Pablo Romero (director de contenidos de Yomvi), Antonio Ortiz (dedicado a la gestión de contenidos), Paco Asensi (Endemol) y Luis Miguel Barral (investigador social) aportaron sus diferentes perspectivas profesionales sobre la televisión, las formas de consumo y la formas de compartir.

Para Pablo Romero, la televisión se erigía anteriormente en un trono, donde reinaba sobre contenidos y usuarios, eligiendo qué veía la población y en qué momento, mientras que ahora ha tenido que doblegarse para satisfacer la demanda exigente y personalizada de cada espectador, haciendo que esté disponible para él el contenido que éste demande. Además, Pablo explicó que Canal+ se dio cuenta de que el mayor consumo de pantalla no está ya en el televisor, al que se intentaba dirigir el contenido y el mayor esfuerzo empresarial, sino en los dispositivos móviles.

Para Romero el modelo de hibridación está ya completado, la televisión se ha adaptado tecnológicamente a lo que demanda el espectador (posibilidad de vídeo bajo demanda, contenidos traducidos en apenas 24 horas con respecto a la emisión del país de origen, disponibilidad en multidispositivo con la máxima calidad técnica…), y el resultado de esa adaptación es Yomvi y Yomvi Play, donde el espectador tiene a su alcance millares de capítulos de temporadas completas de decenas de series para verlas cuando el espectador desee, ya sea de manera regular o como un “atracón”.

Por otra parte, Romero es consciente de que Twitter se ha convertido en una parte vital, sin haber sido agente específico de este sector, para que los espectadores puedan intercambiar impresiones sobre sus contenidos favoritos. Es esta red social la principal manera de compartir los pensamientos y sensaciones que los espectadores tienen al viusualizar o incluso sumergirse en una serie, acudiendo a eventos temáticos, por ejemplo.

Las redes sociales juegan para Romero un papel crucial, y Youtube, como plataforma multimedia, tiene un gran valor. Actualmente, para Romero, la industria española, a diferencia de la americana, no sabe aún valorar y canalizar el trabajo de jóvenes creadores que lanzan sus contenidos a través de Youtube, un proceso que está ya en camino (no olvidemos que La Sexta hace años adaptó a televisión un famoso videoblog, por ejemplo).

Pablo Romero fue preguntado por Mundoplus.tv en un contexto en el que se hablaba de la retribución que recibían los productores por sus contenidos y en el papel a veces maquiavéico que en algunos sectores realizan los intermediarios (situémonos en el sector agrícola, ¿si pagamos 2 euros por un kilo de tomates, cómo es posible que al agricultor le lleguen apenas 15 céntimos?). En concreto, la pregunta intentaba saber cuál era, en el sector audiovisual, el papel que jugaban los intermediadores, en concreto, los canales. Como no podía ser de otra forma, Pablo Romero supo desenvolverse en el contexto y especificó que los canales sirven como agregadores de contenidos, de tal forma que reúnen diversas producciones y las hacen llegar a los telespectadores de forma sencilla. Otro papel fundamental es la de seleccionar los mejores contenidos para la audiencia a la que se orientan los canales, descartando producciones sin continuidad o interés. Además, según Romero, los canales aportan un valor añadido a los contenidos, por ejemplo, a través de eventos donde puede ampliarse la difusión de la serie.

“La piratería ha adelantado muchas cosas”

Para Antonio Ortiz la piratería “tenía razón” y ha logrado imponer un modelo diferente, más democrático y más personalizado, dejando ver que la gente no podía consumir los contenidos de la forma más apropiada con el modelo anterior, modelo que ya los operadores están desterrando en favor del vídeo bajo demanda.

El hecho de ver los contenidos “en comunidad”, es decir, compartiendo opiniones en redes sociales, no siempre mejora la experiencia, según Ortiz. La disparidad de opiniones, o el hecho de “despistarse” brevemente puede resultar en perderse una escena, una imagen, una palabra… que pueden ser cruciales para entender lo inmediatamente posterior.

Para Ortiz, la cultura de pagar por ver televisión está creciendo, de tal forma que cada vez hay más gente con “orgullo de pagar” por acceder a contenidos en buenas condiciones (inmediatez, alta calidad, contenidos doblados) sin necesidad de complicarse (hacer búsquedas en webs de enlaces que no garantizan ni calidad ni continuidad de servicio, por ejemplo).

Para Paco Asensi la impresión es que aún faltan elementos de la cadena de valor por adaptarse, como la venta de derechos comerciales, faltando por definir todo el proceso de los intermediarios, cómo se adquieren y distribuyen los contenidos y cómo se trata a los creadores. Estos, con mayores opciones de difusión de su plataforma, tendrán que saltar una criba y, por ejemplo en YouTube, no todos los nuevos creadores emergentes sobrevivirán al no haber posibilidad de que sea un fenómeno de muchos.

El colapso del modelo anterior trae la soberanía del espectador

De acuerdo con Luis Miguel Barral, es evidente que el modelo anterior colapsó, mucha gente se apeó del mismo porque quería “recuperar la soberanía”. Los espectadores no sólo se conforman con ver, sino que quieren recrear y vivir las historias que se cuentan a través de los diferentes tipos de producto (cine, series, teatro), lo que hace evidente que una parte del negocio generado como tal debería retribuirse a la comunidad.

Barral supo distinguir en el mundo musical la transformación sufrida, donde en el siglo XX se pagaba por la música (al comprar un LP o single), y ahora se paga por el acceso a catálogos música (como por ejemplo a través de Spotify), lo cual no deja claro si los intermediadores son justos en la retribución a los autores, pero que proponen un modelo que supera la media de gasto medio familiar que había con la compra de discos.

En definitiva, durante más de una hora se conjugaron opiniones sobre diversos aspectos que han transformado la forma de ver televisión: el vídeo bajo demanda como fórmula de acceso, la posibilidad de ver en comunidad, la democratización a la hora de tener visibilidad creativa y la revisión del papel de los intermediarios.

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