“Anatomía de Grey”, la serie perfecta

anatomiadegreyserieperfectaNo me refiero a que sea la serie con más nivel de las que se han emitido en la historia de la televisión, pero hay que reconocerle mucho a esta producción. Para empezar, ni más ni menos sus 11 temporadas emitidas.

Yo todavía recuerdo casi con pelos y señales el piloto: Derek y Mer teniendo sexo rápido y desenfrenado y encontrándose luego en el hospital con que él era el jefe y ella la estudiante. ¿Ya los presentaron? Esteeeeee… No, creo que no.

La de años que han pasado desde entonces! Admito que, durante un tiempo le perdí la pista y luego me chuté las temporadas 3, 4, 5 y 6 de un tirón. Cómo lo disfruté! Tanto, que cuando llegué al final del último capítulo emitido me cabreé por no poder saber qué pasaba después. Se malacostumbra uno a poder seguir la historia.

Una vez “emparejada” con las emisiones en directo, aprendí a disfrutarla a pequeños sorbos. ¿Y por qué considero que es perfecta? Aparte de lo mucho que ha durado y que ahí me tiene, pegada al televisor, por otras tantas razones: En un solo capítulo te saca la adrenalina, te hace reír, te hace llorar a mares y te deja satisfecho con el final. Además, si no has visto el resto de la serie, de todos modos puedes disfrutar de un capítulo suelto.

Por otra parte, los finales y principios de temporada son espectaculares. No sé cómo se han arreglado para hacerlo así durante 11 temporadas, más las que tienen ya firmadas (no estoy segura si son 11 y 12 o hasta la 13), pero cada vez que inicia la temporada yo me quedo con la sensación de que me voy a aburrir (porque me parece difícil que metan más caña de la que ya vi) y termino emocionada hasta los huesos.

Sus personajes son todo imperfección, cometen errores, tienen que pedir perdón. Humanos, vaya. No puedo dejar de lamentar la partida de Cristina Yang (Sandra Oh), más que nada porque era mi personaje favorito, por borde, cabezota y chingona (muy buena en lo que hacía). Pero, con todo y eso, quedan todavía muchos personajes que, en conjunto, hacen de Anatomía de Grey la serie perfecta. Y, parte de esa perfección es que nos ha enseñado a ser pacientes y esperar a que emitan la siguiente temporada, sin acabarnos las uñas en el entretanto. Porque, después de 11 temporadas, sabemos que lo que viene a continuación será igual de emocionante que lo que ya pasó.

Para esta undécima temporada, nos ofrecen la espectacular presencia de Geena Davis. Supongo que, para compensar la ausencia de Cristina, han tenido que repartir la bordería (me gusta sacarme palabros de la manga) entre los que quedaban y traer a ese pedazo de actriz como la guinda del pastel de los que no hacen amigos.

Y, como premio si te has leído todas mis alabanzas, aquí te dejo un regalito que me encontré el otro día: “51 cosas que no sabías de Anatomía de Grey” (lo siento, está en inglés. Lo traduciría, pero… Que son CINCUENTA Y UNA COSAS!!!). Para compensar mi falta de tiempo -y ganas, para qué lo vamos a negar. Aprendan inglés, leches, que no es tan complicado!-, les adelanto que los únicos actores que han aparecido en TODOS los capítulos de la serie son Patrick Dempsey y Ellen Pompeo; usan órganos de vaca, grasa de pollo y gelatina roja para las escenas quirúrgicas, y cerebros de cordero para las escenas de neurocirugía y, por último: Miranda Bailey (Chandra Wilson) fue el único papel que tenía descripción física: “Rubia pequeñita y con rizos”. XD