“Graceland”, la casita en la playa de los polis americanos

graceland1El final de verano nos ha traído de nuevo una colección de series ligeritas, para ayudarnos con el mono, hasta que las cadenas comiencen con su programación habitual. Este es el caso de Graceland, una serie de policias, playas y cuerpos esculturales…

Mike Warren, graduado primero de su promoción en el FBI, es enviado a Graceland, una mansión  a pocos metros de la playa, donde conviven y colaboran, agentes del FBI, DEA y aduanas.

El primer sorprendido con la asignación de este destino,  es  el propio Mike, que ve frustrada su ambición de un rápido ascenso en Washington D. C.

Su misión es infiltrarse bajo las ordenes de uno de los agentes más legendarios del FBI,  Paul Briggs.

Enseguida nos cuentan que Warren va a ser un espía entre sus nuevos compañeros, un agente de asusntos internos encubierto. Su misión real es desentrañar los secretos de Briggs.

El resto de los habitantes de la casa son: Charlie, una agente de la DEA dura y curtida, Johnny, que siempre está de broma, Daile, el que se toma todo muy en serio y Paige la niña bonita, de la que seguro, se va a enamorar Warren.

La serie está bastante llena de topicazos, la previsible doble moral de Briggs, el conflicto interno de Warren,  la relación entre los habitantes y por supuesto  el desfile de cuerpazos en bañador.

Las tramas aunque no son nada del otro mundo, son entretenidas y rápidas. El tráfico de drogas  inunda el lugar y las mafias rusas forman parte de los vecinos de nuestros chicos.

En definitiva, en mi opinión, la serie cumple con su misión, hace que durante un rato te evadas y no le des muchas vueltas a la cabeza. Y en ocasiones eso es lo único que buscamos, pasar un rato entretenido, sin más.