A los carapez les queda sólo una temporada

fallingskiesseason4La había dejado de seguir al principio de la tercera temporada, más que nada por atiborramiento de series por ver cuando se estaba transmitiendo. Pero estas vacaciones me la pusieron a huevo en contenido a la carta y me chupé las temporadas 2, 3 y 4 de un tirón. Y menos mal, porque yo creo que con intermedios de meses entre una temporada y otra no hay manera de entender lo que ocurrió.

De hecho, hay cosas que, aun después de haber visto algunos capítulos varias veces, sigo sin entender. Por ejemplo, ¿cómo es que Lexy, la hija de Tom Mason y Anne Glass resulta ser híbrida? ¿Los carapez abdujeron a Anne sin que nos diéramos cuenta para modificar genéticamente a su embrión? ¿Se colaron bajo las sábanas para engendrar a su magnífica arma secreta que, finalmente, se volverá contra de ellos?

Desafortunadamente no pude ver la serie en V.O.S. y el doblaje hace que el hijo pequeño de Mason, Matt me caiga francamente gordo. Además, según va creciendo, le cambian esos monísimos rizos que tenía por un horrible peinado a lo Johnny Bravo en versión morena y cutre.

Y lo que verdaderamente me sorprendió fue descubrir que, entre los productores ejecutivos, está Steven Spielberg. No sé, supongo que todavía no me acostumbro a que los grandes del cine se hayan “rebajado” a trabajar para la pequeña pantalla.

Agradezco esto último, porque así he podido distraerme dignamente durante mis insomnios vacacionales y, aunque la historia no me apasiona, el “continuará” que dejaron para que esperemos la quinta y última temporada es efectivo. Es decir, dejan claro que la siguiente podría ser la última temporada, que estamos viendo el principio del fin, pero también dejan las expectativas de guión muy altas. O al menos, nos dejan con la sospecha de que vamos a ver una auténtica masacre de cucarachas y carapeces, a la vez que la humanidad quedará convertida en el héroe de los Volm quienes, románticamente, podrán recuperar su hogar y sus costumbres y salvar a su raza tecnológicamente superior y carente de sentido del humor.