¿Es esta naranja mecánica?

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El naranja se ha puesto de moda en el último año. Todos los seriéfilos se declaran fans de Orange is the New Black, pero, ¿seguro que es tan buena como todos los de nuestro alrededor nos hacen ver?

Pues la respuesta es SI. ¿De verdad os esperabais una crítica mala? Más de uno se habrá metido únicamente para sonreír y leer aspectos malos de la ficción de Chapman. Habrá varias decepciones entonces…

Al tema. Es buena, si. Pero hay matices. Y muchos.

Para mí, destacar una serie como buena es aquella que cumple unos requisitos básicos:

  1. No aburre.
  2. Entretiene, y mucho, hasta el punto de soltar el móvil durante 40 (o 50 minutos si es el caso)
  3. Al acabar el episodio, te quedas con ganas de más. Necesitas ver otro capítulo. Pagarías por tener otro. Esa obsesión que se tiene indica que la serie que necesitas visionar bajo cualquier circunstancia es JODIDAMENTE BUENA.

Tras este básico decálogo, solo me salen 4 o 5 series que haya visto a lo largo de mi corta e interesante vida.

Evidentemente, una serie da para mucho, y va por rachas. No quiere decir que los 144 capítulos de Buffy cumpliese al dedillo los tres paso, pero casi.

Y volviendo a Orange is the New Black, que era el tema principal de este texto, cabe destacar que de momento, y sintiéndolo mucho, no cumple los tres pasos. Pero mola igualmente.

La actriz que interpreta a Chapman, la cual no recuerdo el nombre, lo hace de maravillas. Y las locas de su alrededor también. En especial Red. Esa rusa que con solo mirarte es capaz de hacerte cambiar de idea cuatro veces en una misma frase.

Pero bueno, la serie engancha y bastante. Todos esperamos que en cualquier momento, todo de un giro bestial y se convierta en una especia de Prison Break (más cutre). Y viésemos como las presas hacen bromas mientras corren y se fugan. Sería la hostia, ¿A qué si?

Chapman ingresó por culpa de la morena de gafas. Y a su vez descubrimos que parte de la condena consiste en compartir cárcel con ella. Y digo condena porque eran “novietas”. Y ahora se tienen que ver a diario. ¿Es una condena compartir espacio y tiempo con tu ex?

Una reflexión. No sé cómo son las cárceles españolas. Aunque viendo Callejeros nos podemos hacer una idea. Si fuese un vagabundo, y tuviese que vivir en la calle, ¿Cometería algún delito para entrar allí? Pensarlo bien.

No se ve que se aburran, tienen tareas, profesiones, diversión. Cumplen su pena con alegría. Incluso cuando salen, se van con llantos.

Ya sé que es ficción, pero…

Dicho esto, en la serie conviven muchas locas. Y locos también. Porque el funcionario bigotudo debería estar en una prisión… él solo.

Se dividen en grupos: Las negras, las latinas, las blancas. Pero luego se llevan superbién. Bailan, trafican y follan juntas. Da igual raza o edad. Que se lo digan a la de los pelos alborotados, que ha comido más… conejo que los colaboradores de Sálvame.

Me parece una genial idea que la serie sea tan coral. Chapman es la protagonista junto al de American Pie. Pero hay tanto personaje secundario, que si no salen en un capítulo no te das ni cuenta. Por ejemplo, estoy viendo la segunda temporada, y me ha costado darme cuenta de que el funcionario bigotudo cabrón ya no sale. Entiendo que ha dejado la serie (eso espero por lo menos) y ni caso.

En resumidas cuentas, esta naranja no es mecánica. Pero engancha con sus defectos. Quizás le hiciese falta más emoción. Ganaría mucho.

Pido perdón a los cinéfilos que se han visto insultados y vilipendiados por usar semejante titulo para tal texto. Kubrick se estará removiendo en su tumba.