“Almost Human”: amigos para siempre

almosthumanamigosEn cada temporada hay decenas de series nuevas en la parrilla televisiva estadounidense. Su comportamiento puede dividirse en dos grandes grupos, entre las que obtienen la continuidad de una nueva temporada (aunque luego en ocasiones mueran en esa nueva oportunidad) y las que directamente no pasan el exigente corte que cada cadena se autoimpone, por unas u otras razones. ALMOST HUMAN es una singular injusticia dentro de éstas últimas, emitida por FOX en la primera parte de la presente temporada televisiva que ahora finaliza.

Primer episodio: futuro oscuro, robots humanizados, llueve, puesto de noddles con banquetas,… ¿qué es? Inmediatamente la crítica local (y la de aquí), cargó sus fusiles con balas tipo “horror-otra-mala-copia-de-BladeRunner” y tal. Pero hete aquí que no era eso, que lo del primer episodio y el legendario puesto de noddles donde Deckard ahoga sus penas (que se irán como lágrimas en la lluvia), era un homenaje, una puesta en escena más ambiental que otra cosa. De hecho, el establecimiento alimentario en cuestión sólo saldrá otra vez en toda la temporada. Lamentablemente, para poder darse cuenta de eso, había que seguir adelante con la serie, y la crítica especializada ya se había bajado de esta nave para cuando la serie demostró que tenía vida propia, desanimando a nuevos espectadores.

Al principio, como muchos relatos, la serie empieza mezclando demasiadas cosas, mostrando demasiadas cartas, que ya se veía que no podrían desarrollar en condiciones (la novia traidora, el enorme complot de origen desconocido,…). Finalmente, pudo comprobarse cómo la serie se quedaba con una esencia de esos planteamientos, llegando a ser una estupenda serie de entretenimiento futurista: una pareja de polis, uno humano traumatizado y otro robot raro, raro (fruto de una partida de robots tan inteligentes y emocionales que fueron considerados defectuosos, siendo desechados y almacenados), que se dedican a resolver casos con las herramientas que cada uno tiene. ¿Típico relato de dos polis? Pues sí, pero es algo más que eso. Resultó  que la serie no se conformó con el homenaje a los grandes de la ciencia ficción (que alguna otra imagen evocadora hay a lo largo de sus trece capítulos) sino que, en algunos de los capítulos, se atrevió a ir aportando nuevos elementos en ese imaginario colectivo de la fantasía futurista, llegando a ubicarse en ocasiones en un espíritu crítico más propio de Black Mirror que de una serie de entretenimiento (el secuestrador que mata a sus víctimas en función de las visitas del público al portal de YouTube donde muestra a la víctima, o la raza de humanos que nacen seleccionados genéticamente, entre otros ejemplos).

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La serie merece la pena en sí misma, sin contar con sus creadores o actores. Que fuera producida por el showrunner de Fringe (J.H.Wyman) y por el inefable J.J. Abrams, pudo ser motivador para empezar a ver la serie. Que el plantel de actores contara con conocidos como Karl Urban (sagas Star Trek y El Señor de los Anillos) como poli humano, Michael Ealy (Sleeper Cell, FlashForward, The Good Wife) como androide singular, ambos bajo las órdenes de Lili Taylor (Six Feet Under) como capitán de la comisaría, y que la bella Minka Kelly (Friday Night Lights) tuviera un decorativo papel como detective, así como Mackenzie Crook (saga Piratas del Caribe) como científico algo chalado, hizo la serie mucho más fácil de seguir. Las audiencias no eran importantes, pero también es cierto que otras series han continuado en emisión con peores números. Las dudas de su continuidad estuvieron presentes hasta el último momento (dicen que porque J.J. empezaba el rodaje de StarWars VII, dicen que porque FOX ya tenía comprometida GOTHAM, y le pareció incompatible mantener ambas series,…). Y resultó que se acabó sin final de serie, ni siquiera de temporada (trufado ese desconcierto con esa fea costumbre que tienen las cadenas norteamericanas de “reordenar” los capítulos de algunas series como les viene en gana, sin mantener la coherencia de la trama). Quedaron muchos cabos sueltos pero, sobre todo, quedaron algunas líneas argumentales que, con ese nivel de guiones trabajados que iban apareciendo, podría haber dado para unos cuantos episodios más (temporadas, quiero decir).

Más allá de todas esas consideraciones, lo único cierto es ALMOST HUMAN es una serie agradable de ver y de ciencia-ficción Esto ya es una rareza en la parrilla norteamericana en la cual, desde que la Estrella de Combate Galáctica puso fin a su viaje, no ha habido una serie que ocupe dignamente ese hueco fantástico en el imaginario de los espectadores. Con ALMOST HUMAN, al menos pudimos soñar durante 13 episodios con ovejas eléctricas…

Un pensamiento en ““Almost Human”: amigos para siempre

  1. A mi terminó por aburrirme la verdad, solo dejó algunas pinceladas de lo que podía haber sido una buena serie de cifi. Pero terminó por centrarse en la relación entre los dos polis, que aunque simpática, tampoco daba para mucho.
    No hubiese aguantado a ver una segunda temporada.

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