Cuidado con el Richard

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Esta semana, finalizó sus emisiones (de momento) una de las series que mas fans tiene en todo el mundo. Y no, no es ni Navy ni Big Bang, es el inigualable Richard Castle.

Porque se dice pronto, pero no nos damos cuenta del paso del tiempo. Yo la descubrí tarde. Muy tarde. En AXN ya iban por la quinta temporada, cuando sugerido por mi novia, empezamos a ver todos sus casos desde el primero… hasta hoy.

Hay que explicar que yo siempre fui reticente a la hora de empezar esta ficción en concreto. El escritor que averigua crímenes me recordaba demasiado a la señora Fletcher, y seamos claros, eso ya olía a rancio por todos lados. Pero me equivocaba…

Me equivocaba porque el hecho de tener en las primeras temporadas capítulo independientes enganchaba. Se hacían cortos, amenos, eran incluso originales.

Con el paso de los mismos, hay mas tramas de las que yo califico como “saltables”. Es decir, capítulo que no ves, o dejas puesto y no te enteras, favor que te haces.

-¿Favor, por qué? Porque si te pones a pensar la cantidad de episodios que hay de ese tipo, y se pone en la balanza, quizás no compensa seguir viendo la serie. Por eso se “saltan”.

-¿Soy fan de la serie? Si, el que más.

-¿Pero si no te enteras de la mitad de los capítulos?  ¡Que lo estás confesando!

Y que mas da eso, cuando en un trivial de Castle y Kate te ganaría por goleada ;)

Para el que se quede con dudas, para mí un capitulo saltable es aquel que tiene en la trama un espía ruso, que ha matado a un agente encubierto del FBI, que a su vez trabajaba infiltrado en una granja escuela controlando el paso de cocaína entre los monitores de los niños.

Odio a los espías, y odio al FBI. Americanadas todas.

Mi capítulo favorito de la serie es el 100, el gran homenaje a “La Ventana Indiscreta”. A mi, al igual que a Castle, nos engañaron por completo.

A estas alturas de la serie, no merece ni la pena explicar de qué va todo el tinglado.

Solo decir que me parece un gran acierto el personaje de “Señor”, y que me sobra conocer la vida intima de los demás compañeros. Tanto Esposito como Ryan tendrán sus amoríos, pero la verdad, no me acaban de interesar lo mas mínimo.

Que por cierto, me da igual tanto como los de estos, como los de Alexis “me dieron con una sartén de pequeña, y se me ha quedado la cara así” Castle.

El lunes finalizó ya sexta temporada en AXN, cadena que no sabe controlar ni organizar la serie. Ante su gran interés en que el retraso con los estadounidenses sea el mínimo, nos tragamos los mismos parones como ellos. Incluso más. Una semana hay capítulo. Las otras dos no. Luego dos nuevos, luego tres semanas sin nada, etc.

Lo que en mi barrio se conoce como una verdadera chapuza.

A lo que iba, en esta última temporada hemos tenido la ocasión de ver como madura el amor entre Kate y Richard. Y digo madurar porque hablar de boda es un gran paso. Por cada episodio, un problema nuevo para tal evento: Demasiados invitados, sin sitio para convite, sin sitio para ceremonia, etc

Pero, al fin, en este último capítulo tenía que suceder…

Pero no sucedió.

Tras los primeros 38 minutos tan divertidos (la trama del ex-novio, más el mafioso, más los moteros del infierno fue una genial idea), el momento llegaba. Todo está preparado.

Pero un coche embistió a Castle. Un coche enorme que no sabemos quien conducía.

Lo siguiente que descubrimos es que nuestro escritor favorito no aparece. Pasa el tiempo y los invitados están hambrientos, hasta que Kate, tan vestida como nerviosa, recibe una llamada…

Y ahí se queda todo, con ¿Castle? en un coche incendiado y totalmente destrozado (suponemos que no estaba ahí, porque de morirse, adiós serie…) y Kate sin novio y sin boda…

Esta vez, por mucho novelista que sea el protagonista, no podemos usar eso de “Vivieron felices y comieron perdices…”

¿Fin?