Un depredador con apariencia angelical

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Hombre blanco de entre unos 30 y 40 años. A primera vista parece un vecino más al que fiarías el cuidado de tu casa cuando te vas de vacaciones o le dejarías la cortadora de césped. Atento como el que más, lleva a sus dos hijos al parque, acude a las reuniones del colegio y está casado con una enfermera neonatal. Trabaja como orientador ayudando a la gente a superar difíciles trances de la vida, como la pérdida de un hijo. Es metódico, concienzudo, sigiloso y cuidadoso en los detalles. Sus víctimas son mujeres blancas, morenas, en la treintena y con un trabajo estable. Antes de llevar a cabo los asesinatos, sigue sus movimientos y entra en sus casas para analizar el terreno, sacar fotografías y robar ropa interior. Les asfixia, les ducha, les pinta las uñas, les corta un mechón de pelo y les deja parcialmente cubiertas sobre la cama. El nombre del sudes es Paul Spector.

La encargada de dar caza a este sujeto es la detective de homicidios Stella Gibson, de la Policía Metropolitana de Londres, quien ha sido enviada a Belfast para liderar la investigación del homicidio de la joven arquitecta Alice Monroe. Perfeccionista en su trabajo, dominante y estricta, así es la cabeza pensante que lleva las riendas de un caso que salpica a la política de Irlanda del Norte. Sin miedo a lo que piensen de ella, se embarca en una partida de ajedrez donde no conoce ni al contrincante ni cuando se realizará el próximo movimiento que elimine a uno de sus peones blancos. Piezas de un tablero que son fotografiadas y guardadas en un cuaderno para que el asesino reviva el momento una y otra vez.

El motivo que le ha llevado a cometer tales horrendos crímenes se desconoce, pero Gibson sospecha que su primer intento tuvo lugar con 23 años cuando deseó ahogar a una compañera de universidad. Desde entonces, cuatro víctimas, tres de ellas en tres meses, que fueron seleccionadas por considerarse inferiores, y que son humilladas antes y después de haber sido asesinadas. Ese es el resultado provisional de una mente perversa que se arrepiente de haber matado a una mujer embarazada, porque para Spector los bebes son inocentes a los que siempre ha intentado proteger.

Dos mentes, dos personalidades y un único objetivo, quitar la careta que se esconde detrás de ese cariñoso y perfecto marido. Así es “La Caza”, un thriller psicológico que coloca en primera fila de acción al espectador, fiel guardián de los secretos más oscuros que nadie más se atreve a conocer. Una serie de BBC Two con intriga y suspense a partes iguales que desafía los límites insospechados al hacer reflexionar al público quién se esconde detrás de la puerta de al lado.