Cuando Mindy encontró a…

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“Una tiene idea de cómo acabará siendo su vida. Cuando era pequeña lo único que hacía era ver comedias románticas mientras hacía los deberes. En el instituto, Tom Hanks fue mi primer novio. En la universidad todo cambió. Cero supervisión, libertad total… podía ver comedias románticas cuando me diera la gana…” Así empiezan las primeras líneas del diario de Mindy Lahiri, una alocada y divertida ginecóloga de origen hindú que busca el amor en la ciudad en la que Harry encontró a Sally y en la que Meg Ryan y Tom Hanks se intercambiaban emails.

Enamorada de las comedias románticas, “porque incluso en circunstancias extraordinarias dos personas adecuadas pueden acabar juntas”, busca a su príncipe azul ideal por las calles de Manhattan. Subida en sus tacones y enfundada en su mejor vestido, acude a las citas con la esperanza de que Josh, Jamie, Brendan o Sam sean el compañero con el que pasar una agradable tarde de picnic en Central Park. Su ímpetu y perseverancia le ha llevado a ser arrestada en “el edificio más romántico del mundo”, el Empire State. Y es que, acudir cada dos semanas a la recepción a la espera de que ese hombre alto y con trabajo le suba a la azotea, tiene el peligro de que la consideren una terrorista. Sin embargo, su radar parece estar estropeado. Si no la engañan con otra, descubre que el chico está enamorado de su mejor amiga o que su amor de la infancia tiene que regresar a Afganistán porque está alistado en el ejército.

Puede que la búsqueda del amor sea una asignatura primordial en la vida de Mindy, pero cuando se quita el maquillaje, se pone las playeras, se recoge el pelo y se viste con ropa de quirófano, se transforma en la doctora Lahiri. Una excelente profesional que mira por el bienestar de sus pacientes y de los niños que trae al mundo. Para ayudarla en esta tarea, cuenta con la inestimable colaboración de los doctores Danny Castellano, serio, gruñón y crítico como el que más con Mindy, y Jeremy Reed, ligón y continuamente preocupado por su imagen. Juntos forman ‘Shulman y Asociados’, una clínica con un menú para todos los gustos condimentado con ingredientes que buscan su lugar en el mundo.

Morgan Tookers, el enfermero, pasó unos años en la cárcel que le sirvieron para adquirir conocimientos y consejos que no duda en ponerlos en práctica con quienes le rodean. Betsy Putch, la feliz e inocente recepcionista que no le gusta que la traten como una niña. Y Beverley Janoszewski, antigua enfermera que fue despedida por robar análisis y fumar en el trabajo, y que ahora ejerce como recepcionista. Juntos convierten esas cuatro paredes en una familia que se protege, se apoya en los malos momentos y se inmiscuye en la vida de los demás. Todo ello, con unos vecinos un tanto molestos: La clínica de alumbramiento holístico para el centro, más conocido como los comadrones.

Rodeada de ese caótico ambiente, Mindy ha escrito el primer capítulo de su diario llamado ‘The Mindy Proyect’. En él, borracheras, desamores, detenciones, peleas, fiestas, visitas a la cárcel, romances y viajes inesperados han copado las líneas de una historia que no ha hecho nada más que empezar a escribirse. Sus últimas palabras tienen un claro destinatario: Casey. Un sacerdote de la iglesia luterana, a quien le gusta la serie Juego de Tronos, cuenta con un DJ en su misa y ayuda en Haití. Un cambió de rumbo para esta impulsiva doctora segura y confiada de sí misma, que no ha dudado en cortarse el pelo y viajar junto a su apuesto novio hasta Puerto Príncipe, para colaborar en la construcción de un hospital y ayudar a los menos favorecidos.

Una decisión que ya ha empezado a llenar las páginas vacías del segundo acto que esperan impacientes las respuestas a las ciento de preguntas que rondan por la cabeza de Mindy Lahiri, que busca incansable su particular comedia romántica. ¿Será el definitivo?