Crimen en Serie (I)

Crimen-cropParecía una noche tranquila. Por eso decidieron este grupo de amigos juntarse ese mismo 5 de marzo ya que era domingo. Era el momento perfecto. Pero nadie puede adivinar que un sádico asesino no descansa ni los días festivos.

Chalet a las afueras de Madrid. Cinco chicos y tres chicas deciden juntarse después de casi 2 años sin hacerlo. Siempre se reunían con un propósito: Ver juntos los finales de sus series favoritas. Hoy tocaba el turno a Dexter, que aunque se había emitido 3 días antes, hasta ese domingo no tenían tiempo para volver a verse.

La última vez que se vieron coincidió con el célebre final de Mujeres Desesperadas. Desde entonces, algún contacto por whatsapp, alguna llamada esporádica, pero poco más.

El dueño de la casa era Jesús, José trajo las bebidas, Andrea se encargaba de los postres, Iván de los entrantes, Víctor lo necesario para la sobremesa, Ester traía su célebre sopa Dexteriana (de un color rojo sangre) como primero, y Samantha los chuletones (poco hechos como plato principal). Alejandro, el vividor, no trajo nada. Su presencia se antojaba el mejor de los regalos… Pero vino con sorpresa, una acompañante femenina llamada Raquel a la cual nadie conocía.

Tanta era su afición a las series, que siempre que tenían oportunidad de verse, se formaban miniconcursos, para saber quién era el que más sabía del mundo seriefilo.

Al sonar la puerta, Jesús abrió con ilusión. Era Andrea. Sin un simple “hola”, fue directo:

-Nombra cuatro actores de la serie Dexter.

Andrea, que se imaginaba un saludo así, respondió sin disimulo y orgullo: “Michael C.Hall, Jennifer Carpenter, David Zayas y James Remar. Y para que veas que voy sobrada, te digo un quinto, C.S.Lee”

A Jesús le gustó tanto la respuesta que invitó a Andrea a pasar gentilmente, y a coger el mejor sitio de la mesa (el que tenía enfrente la televisión y detrás el radiador, ya que la noche era excesivamente fría).

De nuevo el timbre. El anfitrión abrió, y antes de que le diese tiempo a formular nada, Samantha se le adelantó:

-Personaje principal de la serie Buffy, que abandona la serie a falta de dos temporadas.

Y Jesús, sin pestañear, y siempre sonriendo, responde correctamente: Rupert Giles, interpretado por Anthony Steward Head.

Samantha no se esperaba menos y le saluda efusivamente. “Pasa, que esta vez, no eres la primera, cosa rara en ti.”

Y así hasta llegar todos. La pregunta más cuestionada por todos, y en la que nadie se puso de acuerdo fue: ¿Muere Tony Soprano al final de su serie?.

Ya todos juntos alrededor de la mesa, a punto de servir la sopa, cuando faltaba por aparecer el “sorpresivo” Alejandro y su misteriosa acompañante, de nombre Raquel. Jamás se había retrasado más de 10 minutos en cualquier reunión anterior. De ahí la extrañeza del resto de invitados.

Así que ante el riesgo de quedar como unos maleducados, decidieron todos empezar a cenar. El día siguiente era lunes, y más de uno se tenía que levantar a las 5 de la mañana dadas sus obligaciones.

Encima de cada plato, Jesús, como buen y divertido anfitrión, puso un sobre, con el nombre de cada uno, escrito a pluma.

-”Quien no acierte la pregunta que tiene delante, tiene que elegir entre no ver el esperado capítulo, o recoger la mesa mientras los demás reposan”.

A todos les pareció una brillante idea. “¿Quién empieza”, dijo apresurado Víctor, un poco más nervioso de lo habitual.

-Nombra al asesino de Mara Yimou en Motivos Personales

-¿Se llegan a besar alguna vez durante los 22 episodios que tuvo, los protagonistas de “Pushing Daisies”?

-¿Tiene que salvarse a sí misma Tru Davies, en algún capítulo de su serie Tru Calling?

-¿Llegan todos los personajes principales de Prison Break vivos al último episodio?

-¿Cuántos novios tiene Veronica Mars en las tres temporadas de su serie?

-¿Realmente se puede superar “The Walking Dead” en aburrimiento, o ya ha llegado su límite?

Esta cuestión, que tiene que ser respondida por Iván, provocó la carcajada general.

Ester, como cuya era la función de traer el primer plato (su sopa roja sangre), se dispone a levantarse para incluir el ingrediente secreto, que la hacía demasiado roja, pero no perdía ni un ápice de sabor a sopa casera.

Mientras los demás discutían las cuestiones planteadas en el comedor, Ester acudió sola a la cocina. Allí, tuvo la necesidad de abrir la nevera. Lo que no se esperaba es que al cerrarla, alguien la agarraría del cuello, y la pusiese una mano en la boca. Ante la fuerza de la estrangulación, los sudores recorrieron  la cara de la rubia enfermera. El misterioso enmascarado, que la apretaba fuerte la dice, suavemente al oído:

-Sólo tienes una oportunidad. De fallar la siguiente pregunta, la sopa que servirás será de tu sangre y entrañas… Dime, sin dudar, el nombre del misterioso “A”, de Pequeñas Mentirosas.

Ester, que no se sabía la respuesta, vio pasar su vida por delante. Se veía ya, una chica muerta.

 CONTINUARÁ…