“Doctora en Alabama”: entretenimiento sureño

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Hoy se estrena, al menos para mi, la segunda temporada de una de las series más entretenidas y que me sorprendieron, para bien, del año pasado. Parafraseando a mí compañero Fernando Simó sobre Doctora en Alabama en el interesante post de Recomendaciones Personales (que, por otra parte hace recordar las buenas series que en estos momentos se están emitiendo y que falta tiempo para poder verlas), estamos ante el tema de profesionales que cambian de vida (y, claro está, nada comparado a “Doctor en Alaska”).

Zoe Hart, una brillantísima cirujana de Nueva York sufre un revés en su vida y decide irse a un pequeño pueblo de Alabama, Bluebell pues hace años un señor mayor, también medico, le dijo que tenía las puertas abiertas de su consulta; pero, cosas de la vida, se encuentra que el hombre ha muerto, es su padre y el pueblo es muy suyo ante una extraña demasiado fashion y neoyorquina. Así tenemos a la adorable Rachel Bilson en una serie hecha a su medida (podrá ser adorable y simpática, pero es que la muchacha también es algo limitada en esto de la actuación), en la que poco a poco los guionistas se van sintiendo más cómodos y van desarrollando mejor a otros personajes que no la misma protagonista.

Pues después de que los guionistas se dieran cuenta que no todo el pueblo pudiera estar en contra de la pobre Zoe y tenía que relacionarse con más gente que su amigo el alcalde Lavon Hayes, interpretado por Cress Wiliams, su vecino, con quien comparte parte de la electricidad y quejas mutuas Wade (Wilson Bethel) y la pequeña Rose (McHaley Miller), la serie se va haciendo más entretenida buscando las peculiaridades de un pueblo pequeño con personajes secundarios entrañables y extraños, ahí tenemos al periodista del pueblo Dash DeWitt (interpretado por el conocidísimo Reginal VelJohnson), a Tom Long (Ross Philips), personaje que poco a poco entro en escena para ser un contrapunto cómico; sin olvidar personajes más serios que ayudan a Zoe a adaptarse al pueblo como la compañera de trabajo de Wade, Shelley Ng (Deborah S. Craig) y la recepcionista de la consulta en la que trabaja Zoe junto al otro doctor del pueblo, al que quiere demostrar que está capacitada para trabajar y tratar a los pacientes del pueblo.

Asimismo desarrollan a la mala oficial, Lemon Breeland (Jaime King), ofreciendo un contrapunto con la protagonista, demostrando su humanidad al mismo tiempo que se desarrollan los porques de su comportamiento, sin olvidarse de presentarnos al estereotipo de las muchachas del sur que ella misma representa. Mención aparte es la gran química que tiene con su pareja de toda la vida, George Tucker (Scott Porter) la cual, por mucho que quieran los guionistas, este no tiene con la protagonista. Este acierto al desarrollar a Lemon conllevo consigo desarrollar a otros personajes como Annabeth Nass, gran amiga suya donde se demostraba que hay muchas otras historias a tratar con personajes carismáticos.

Por ello estamos ante una serie, aunque divertida, que no olvida su parte de culebrón, la típica serie perfecta para un domingo o un viernes por la noche donde una persona puede distraerse viendo problemas ajenos que parecen tener fácil solución. Así espero que esta segunda temporada vuelva a tener los pies en la tierra ofreciendo nuevas tramas, nuevos personajes sin olvidar la esencia de un pueblo sureño en el que no lo presentan, acertadamente, bajo el estereotipo de paleto.

Sin olvidar a Burt Reynolds, otro eje de esta serie sobre el aprendizaje (sin mucha moralina) de quienes somos.