“True Blood”: la locura del calor

True BloodEl verano tiene sus propias repeticiones: las frases de que hace mucho calor, el pelearse por una sombra, creer que se está como en Soy Leyenda (el libro) y decir que True Blood es la serie del y por el verano.

La cadena HBO otrora de éxitos tipo Los Soprano se encuentra en estos momentos inmersa en intrigas palaciegas (Juego de Tronos) y sureños que conviven con vampiros (True Blood). Nuevos tiempos, nuevas formulas, sin olvidar la cadena donde están ubicadas (porque seamos sinceros, ni True Blood ni Juego de Tronos se podrían emitir en otras cadenas, por mucho que hayan zombies y espías)

Y así la fórmula secreta de True Blood (sangre, violencia, sexo, y muchos momentos bizarros parecía haber perdido, el rumbo en la quinta temporada pero ¿alguna vez lo tuvo realmente?

Aviso: a partir de aquí algún spoiler hasta la quinta temporada (incluida).

En verano se tiende a ofrecer series más ligeras (menos espectadores, calor, más horas de sol) y la serie de la que hablamos sabe jugar con ello con el añadido de serie adulta, ya que, a mi parecer, se hace cómplice al espectador adulto con las aventuras y desventuras de los personajes donde tienen cabida tramas absurdas, amorosas desde una óptica más adulta: los personajes tienen obligaciones (trabajo, hijos), sus decisiones afectan a otros personajes o a su futuro… sin olvidar que estamos ante una serie para disfrutar y desconectar.

Asimismo, tenemos a las estrellas del evento: vampiros que salen de la tumba para decir que realmente siempre han existido y que debido a la sangre sintética dan la cara, ¿qué ocurre entonces? por una parte estamos hablando de seres fuertes que han utilizado a los humanos, siempre desde las sombras de la noche, y por otra a unos seres que son débiles durante el día. Seres con caracteres distintos y que, además de beber sangre, tienen en común la inmortalidad (Pam pide el carnet a todo el mundo en el el bar turístico de vampiros Fangtasia pues no sabe diferenciar la edad después de tantos años, Jessica se da cuenta de toda la vida que le queda por delante y todo lo que tiene que aprender, para Godric llegado un punto le supone replantearse su vida, y querer estar en paz consigo mismo, después de tantos años el pasado tan lejano de Eric sigue estando presente condicionandole). Tenemos por tanto, a unos seres que deben luchar contra los prejuicios tal y como lucharon otros colectivos por la igualdad como los negros (¿cuantas veces hemos escuchado por la boca de Tara algo relacionado con la esclavitud o el hecho de ser negra) y la homosexualidad (un tema que sigue siendo tabú, como el político de Lafayette  de la primera temporada), sin embargo, hemos visto temporada tras temporada que ni todos los vampiros quieren integrarse ni ven al resto como sus iguales (y no sólo respecto a humanos si no con otros series mágicos, aunque, a veces, como el caso del vampiro Russell  utilice a hombres lobo para su propio beneficio)

True Blood, por otra parte, ha pretendido ser más salvaje, más sorprendente en la temática vampirica llegando a tratar temas o historias de manera poco convincente o dejando sensación de pesadez a un espectador que lo que quiere son historias entretenidas (véase la historia de Terry Bellefleur con el espíritu vengador de la temporada anterior, donde fue un alivio que se terminara pronto, ya que no estamos ante un mal personaje, sino que estábamos ante una historia que no llego a nada y que su trama perfectamente pudo haber sido suprimida pues no aportaba nada al conjunto); sin olvidar que hay personajes protagonistas, como Alcide, que parece que siempre dejan apartado y que merece mejor suerte y desarrollo.

Y si hay algo importante en la serie son los personajes, pues estos han sido construidos no como mera copia o esterotipo, ya que cada uno tiene su propia evolución, ahí tenemos a Jessica Hamby a la cual hemos visto crecer en el aprendizaje del cambio a ser vampiro; hemos observado como las apariencias engañan con Sam (al que deben cuidar, porque sus tramas, como la de su familia, han sido estiradas); con Lafayette hemos comprendido la magia, y sus consecuencias (sin que olvide mencionar su historia de amor, personalmente, de las injustamente terminadas);  a Sookie que toda su vida ha buscado ser normal y esta no parece llegar. Y el resto de vampiros y humanos que conforman la serie: el vikingo Eric, Tara y Pam, al matrimonio compuesto por Terry Bellefleur y Arlene, tampoco olvido a su primo Andy al que a veces se le tiene que reprochar su comportamiento; a Jason Stackhouse y su magnífica evolución (de chico tonto a protector), aunque siempre presente en el cuidado de su hermana pequeña. Y los hombres lobos, cambiantes… Si bien, como ya señale, tanto personaje y su tratamiento ha hecho que, en ocasiones, se desvirtúe la trama o el comportamiento de los mismos (Hoyt y su extraño cambio de la quinta temporada). Quizás ya sea hora de que la protagonista, una estupenda Anna Paquin sea quien deba tener las riendas de la serie.

Con los adelantos de la sexta (no comento más de la misma, por si hay alguien que prefiera verla doblada) comprobamos que la crueldad de hombres y vampiros, con la excusa de la supervivencia, está aumentando. ¿Pueden realmente convivir tantas diferentes razas? ¿Es nuestro desconocimiento o la maldad por la que se actúa de determinada manera?, pero no os pongáis filósofos True Blood no es así

Sea como sea, los datos de audiencia de esta temporada siguen siendo bastante estables con esta sexta temporada (aunque sus datos no aumenten sigue siendo lo más visto en su franja y en la cadena), ¿volverá True Blood a estar en forma? solo podremos comprobarlo cuando termine la temporada.

Recordaros que muy pronto, el 22 de agosto, True Blood doblada en Canal +.