“Scandal”, una agradable sorpresa en la parrilla televisiva

Cuando terminaba el verano y se iban conociendo los estrenos, que los canales de temáticos preparaban para los meses otoñales “Scandal” no estaba entre mis preferencias para la nueva temporada. Sin embargo, quien me iba a decir que una serie de la creadora de “Anatomía de Grey” iba a terminar siendo, una de mis elecciones semanales entre la concurrida parrilla televisiva. Y es que este thriller político creado por Shonda Rimes, ha sido una agradable sorpresa.

“Scandal” nos muestra la vida y el trabajo de Olivia Pope, una exitosa e ingeniosa asesora que ha trabajado para el presidente de los Estados Unidos. Tras su marcha de la Casa Blanca, esta experta en relaciones públicas y gestión de crisis, creó su propia agencia en la que se encarga de solucionar las crisis de los ricos y famosos, y  hacerlas desaparecer. Sin embargo, a pesar de todos sus intentos para dejarlo atrás, su pasado en la Casa Blanca la persigue.

En un principio, “Scandal” comienza como la típica serie episódica y procedimental, en la que la protagonista y su equipo resuelve la crisis del cliente de turno con algún golpe de efecto. Afortunadamente, pronto nos damos cuenta de que hay mucho más debajo de esa apariencia y que el pasado de Olivia Pope en la Casa Blanca y su relación como asesora del Presidente de Estados Unidos nos dará las claves de lo que nos deparará la serie.

El meollo de la serie, al menos en su primera temporada que finaliza en FOX este martes 30 de octubre, se encuentra en un escándalo de infidelidad que puede salpicar al Presidente de Estados Unidos, un estupendo Tony Goldwyn. El actor, últimamente centrado más en la dirección que en la actuación, da vida en “Scandal” a un JFK republicano, cuya carrera política se ve marcada por su encuentro con Olivia Pope. Algo que descubriremos y conoceremos en profundidad en el sexto episodio, quiza el mejor de la temporada.

Sin desvelar más detalles de la serie, para los que puedan ver alguna reposición en FOX, y dejando de lado el caso semanal, lo verdaderamente importante de “Scandal” y lo que nos muestra en cada episodio, es la trastienda de la política y todo lo que rodea a las campañas presidenciales norteamericanas, en las que todo vale.

Es la trama política, como he dicho lo que hace que “Scandal” no sea una serie más. Pero sin personajes interesantes, la serie se quedaría en nada y “Scandal” tiene dos pilares centrales sobre los que se asienta. Uno es sin duda, el mencionado inquilino del Despacho Oval. Un presidente republicano, con ideas alejadas de la derecha más radical de su partido, idealista y con ganas de cambiar el mundo, pero cuya vida detrás de las cámaras no es como el quisiera. El otro pilar, es evidente que es Olivia Pope, a la que da vida la actriz Kerry Washington. Inteligente, directa y con las ideas claras, siempre encuentra la forma de conseguir que sus clientes salgan airosos de las situaciones más complicadas. Sin embargo, y a pesar de su dureza exterior, Olivia Pope es como cualquier persona, es humana y sus sentimientos la llevaran al ojo del huracán de conspiración contra el Presidente de Estados Unidos.

El resto del reparto de la serie es insustancial a la trama y eso es quizá el lunar, que no termina de redondear la brillantez de “Scandal”. Una pena la desaprovechada presencia de Henry Ian Cusick ( el magnífico Desmond en “Perdidos”), que queda aquí reducido a un seductor de pacotilla que utiliza sus encantos para conseguir información. Incluso el ayudante del Fiscal de Distrito, al que da vida Josua Malina (“El Ala Oeste de la Casa Blanca”) queda eclipsado por la protagonista. Sólo un personaje de los que rodean a Olivia, se muestra como verdaderamente interesante. Y ese es Huck (por Huckelberry Finn), un antiguo agente de la C.I.A., con un pasado que lo dejó marcado de por vida y del que fue salvado por Olivia, y que haría buena pareja con nuestro querido Dexter Morgan.

Será que tengo debilidad por los thrillers políticos, por algo me encantó la segunda temporada de “Forbrydelsen”, más que la primera que dio pie al remake norteamericano. Y he reconocer que “Scandal” es un thriller que cumple con su función, entretener con una trama política suficientemente interesante para ver la primera temporada de un tirón.

2 pensamientos en ““Scandal”, una agradable sorpresa en la parrilla televisiva

  1. A mi también me ha sorprendido gratamente, y el sexto episodio es bastante bueno, y el final de temporada muy decente, así que a ver como se presenta la segunda temporada

  2. Personalmente me tiraba atrás que este Shonda Rimes, pero me estoy pensando dar una oportunidad. De todas maneras a mi me gusto más la primera temporada de Forbydelsen, quizás, también, es que con la segunda temporada no le puse tanta atención

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