Tramas de nunca acabar

Se está terminando la primera temporada de ficción. En diciembre las cadenas remodelan programación para enfrentarse a primeros de año a la búsqueda de mejores resultados. Esperemos que las novedades que se anuncian para la nueva temporada sepan salvar los planteamientos que han convertido las grandes producciones en productos un tanto irregulares.

Si algo ha llamado la atención en esta última temporada del año, ha sido la continuación de una tendencia en las series de ficción española: las tramas que continúan capítulo tras capítulo sin mostrarle al espectador un camino claro de continuidad pero lo malo no es eso, el problema es que parece que los propios creadores de las series tampoco encuentran la ruta a seguir.

La cadena que ha apostado por esta tendencia ha sido A3 que en sus dos grandes superproducciones parecen girar como una peonza. Claro que sus series tienen una audiencia muy superior a la media de la cadena, cosa que no presenta dificultad ya que anda muy separada del share mensual que presentan los estudios de medios con respecto al su más directa competencia.

En “Gran Hotel” se ha optado por fomentar las tramas personales para, de esta forma, montar a los personajes en un tobogán de acontecimientos vertiginosos que no respetan el mínimo criterio de tiempo. La boda de Andrés se resuelve en cuatro secuencias consecutivas: Belén le deja, Belén encuentra la carta en la que descubre que Andrés es el auténtico dueño del Hotel, Belén le besa, ambos se casan. El triángulo formado por Julio / Alicia / Diego, se ha compuesto y descompuesto en cada capítulo, en alguno varias veces. Este planteamiento influye en que los personajes se repitan unos a otros, una y otra vez, cosas que el espectador ya conoce. La preocupación de la propietaria del Hotel por mantener en secreto los tejemanejes que ha tenido que utilizar para conservar el Hotel, hace que repita los mismos argumentos a cada uno de sus hijos y al director del mismo. Este diseño, que no presenta ninguna trama autoconclusiva, tampoco redunda en un avance coherente de los personajes. Al final de la primera temporada de “Gran Hotel” los encontramos donde empezaron. La investigación del asesinato y la aparición de la carta, no dejan de ser unos macguffin que podrían ser sustituidos por cualquier otra disculpa argumental.

Poco más o menos pasa en “El Barco”, con la diferencia de que al comienzo de la temporada combinaban tramas auto conclusivas con las referentes a las relaciones personales. En los primeros capítulos, el barco y las modificaciones ambientales producidas por la avería del acelerador de partículas funcionaban como dos elementos argumentales más. Se rodaban más secuencias de acción que, últimamente, han desaparecido, ya no se ve a los marineros trajinar con las velas y los cabos, que se utilizaban como eficaces pasos de tiempo; ahora se reduce a planos panorámicos que nos recuerdan que la acción se desarrolla en un barco porque la acción podría desarrollarse en un barco o en cualquier otro decorado ya que son las relaciones personales las que han tomado un protagonismo absorbente sobre cualquier otra. Esta tendencia ha contribuido a que la serie, que comenzó con un ritmo trepidante, lo haya perdido ya que los personajes se expresan con poéticos circunloquios que parecen tener como objetivo consumir secuencias y justificar horas de producción. La trama que afecta al “Proyecto Alejandría” se ha convertido en algo recurrente que ni siquiera parece importarle al capitán del barco.

Las series que han presentado una combinación racional entre los dos tipos de tramas parece que reciben cada vez más aceptación del público. “Águila Roja”, a pesar de mantener varias tramas arco, en cada capítulo el héroe resuelve algún misterio. En “Cuéntame” pasa exactamente lo mismo. T5 apostó por este sistema en “Homicidios”, aunque no ha tenido aceptación por parte del público y veremos como termina la serie.

Como positivo podemos señalar que la estética, la riqueza de los decorados quedan patentes; los actores, salvo excepciones, sacan partido a los personajes asignados.

Un pensamiento en “Tramas de nunca acabar

  1. Yo no estoy de acuerdo con esta crítica, yo creo que ha sido una gran serie, que ha sabido estar a la altura, el misterio de la temporada ha prevalecido sobre el tema amoroso, que era algo de lo que recelaba al principio de la serie, a falta de un par de episodios para finalizar, el misterio principal, ha dado un giro inesperado, y para finalizar nos han dejado con otros misterios para la próxima temporada, también ha habido magníficas interpretaciones, como Adriana Ozores, haciendo de mala malísima, la gran Concha Velasco, Manuel de Blas, y Pep Antón Muñoz, como el Detective Ayala, gran interpretación de este último.

    Si bien es cierto, que actores como Yon González o Amaia Salamanca no han estado a la altura de sus personajes, poco expresivos y demás, pero bueno, el resto del plantel ha salvado sus interpretaciones.

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