Una serie por encima de sus posibilidades: “El Barco”

Serie El Barco Antena 3

Esta serie, está realizada aprovechando las sinergias que creó su predecesora, El Internado, ha conseguido ganarse un importante público en las noches de los jueves de Antena 3. Pero no sé si será el propio cansancio de los guionistas, la falta de medios, o la incapacidad de los actores, pero sentarse cada noche delante del televisor para ver esta serie es sentarse a ver cómo pasan delante de tus ojos un carrusel de situaciones y tramas imposibles que hacen que cada historia sea más inverosímil.

Es cierto que podríamos catalogarla dentro de la “ciencia ficción”, pues muchas de sus historias son para denominarlas así, pero la falta de medios y la mala planificación de las tramas dejan al descubierto una gran lista de carencias que son inconcebibles para una serie de este formato.

Analizando de forma superficial la trama de sus dos últimos capítulos, es para echarse las manos a la cabeza. La semana pasada, Palomares sufría un accidente en el barco que lo dejaba en coma durante todo el capítulo haciéndose temer al publico lo peor, gracias a un rayo de una tormenta eléctrica consiguieron devolverle la vida. Quizá podríamos decir que es un claro homenaje a una de las historias más antiguas del ser humano, Frankenstein, pero si estas cosas se tratan mal, queda la chapuza del otro día. No puedes hacer que en el 2011 la gente pueda creerse que con un cable y unos electrodos consigas revivir a alguien, más bien, lo que conseguirás es chamuscarle definitivamente.

El capítulo de ayer, quizá fue más flojo en cuanto a emociones fuertes y situaciones inverosímiles, pero la historia volvió a sacar a la luz los puntos débiles de la serie, en este caso, la rapidez con la que las tramas se desenvuelven. Después de dos temporadas buscando tierra, en una secuencia a mitad del capítulo, encuentran una tormenta de arena (lo cual nos indica que la tierra está cerca) y de repente, como por arte de magia, la brújula, que llevaba desorientada desde el capítulo uno, empieza a marcar el Norte, sin más dilación, como si todos los males, en tan sólo un plano hubieran desaparecido. No se vuelve a hacer mención a ese hecho que es clave para su meta final, e incluso dudo que en los próximos capítulos vuelvan a sacar este tema.

Es otra carencia de esta serie, la capacidad de mantener durante capítulos tramas poco importantes como las relaciones personales, y como echan por tierra la trama principal, la búsqueda de la tierra y el por qué de su desaparición. Parece como si a los guionistas se les hubiera olvidado su objetivo final.

Eso sí, he de reconocer que a mí me han conquistado. Cada jueves espero ansioso ver con qué nueva proeza nos van a sorprender. La semana que viene, ¡Fantasmas! Y próximamente, comentaré también el bombardeo publicitario que nos meten cada día los señores de Globomedia, pero eso ya, es otro cantar.