Las cadenas hacen sus apuestas

Estamos en unos meses intensos para las series americanas. Son los meses en los que se conocen cuales han sido condenadas y cuales salvadas.
Empecemos por las salvadas. De todos los pilotos que empezaron este septiembre, sólo unos pocos han conseguido la ansiada primera temporada completa. “New Girl”, la serie de Zooey Deschanel, fue la primera en conseguirlo. Otra que también se salvó al principio fue “Dos Chicas sin Blanca” (“Two Broke Girls”), que es una de las favoritas de la audiencia y aunque no tiene un guión asombroso, al estar entre “HIMYM” y “Dos Hombres y Medio” tiene comodín de audiencia, , al igual que “Revenge”, “Suburgatory” y “Ringer” (la nueva serie de Sarah Michelle Gellar).

Otras, sin embargo, han sido víctimas del castigo de la audiencia, y por tanto, de Hollywood. Estas son la polémica “The Playboy Club” (que tuvo problemas desde el principio con la Parents Television Council), cuyos anunciantes cayeron en picado, la mediocre “Los Ángeles de Charlie” y “How To Be A Gentleman”, que cambió su horario y emitirá los siete episodios que ya tiene grabados.

Por otra parte tenemos las series, como las llamo yo, no-sabemos-que-va-a-ser-de-su-vida. “Terra Nova” es un claro ejemplo. “Pan Am” es la que mejor ilustra esta categoría. Tiene unos datos bastante malos de audiencia (sobre 6 millones de espectadores, aunque empezó con más fuerza) pero cuenta con el respaldo de la crítica y de su cadena, en este caso la ABC, porque se han gastado casi 10 millones de dólares en sacarla a delante.

Y para terminar tenemos la última categoría, la de las series recién estrenadas, como “Once Upon A Time” (“Érase una Vez”), que ha tenido un gran éxito de audiencia aunque fuera noche de deportes fuertes. Por último, recientemente se ha anunciado que “The Walking Dead”, de la que de momento solo hemos visto el primer episodio de la segunda temporada, ha sido renovada para una tercera.

Sabiendo todo esto, podemos decir que Hollywood es bastante cruel con sus productos, y que a la mínima que no funcionan son rápidamente cancelados o suspendidos, sin preocuparse por la audiencia que a lo mejor se queda a mitad de temporada o tenía la mira puesta en cierta serie. Pero la vida sigue, y las series también.